En una actitud desleal con el Partido el excandidato presidencial Gustavo Petro ha montado un “show” barato de presunta corrupción en el gobierno de Bogotá con el objeto de obtener revancha frente a las mayorías del partido que no le han aceptado sus recientes propuestas políticas. Porque hay que decir con claridad que la pataleta de Petro tiene origen en la negativa de la dirección nacional del Polo Democrático a aceptarle los acuerdos inconsultos, no autorizados y secretos con el Presidente Santos, y en la pretensión de ser Presidente del partido para llevar a la práctica tales acuerdos.

Sobre todo es desleal su comportamiento cuando la casi totalidad del partido, incluido el sector de extracción anapista dirigido por Iván Moreno, apoyó sin limitación, de manera generosa, la reciente candidatura presidencial del señor Petro. No obstante que esa candidatura presentaba varias inconsecuencias políticas que la apartaban del Ideario de Unidad y de la táctica electoral aprobada en el Congreso del Partido. Hay que recordar, por ejemplo, que buscó afanosamente acuerdos para realizar consulta para elegir candidato único con el Partido Liberal, Cambio Radical y hasta el Partido Verde, desdibujando el programa del Polo Democrático, recibiendo de todos, no obstante las concesiones que hacía, un portazo en las narices, situación que lo obligó a realizar campaña con el único apoyo de la militancia partidaria.

Pero lo peor de esta “tacada” política de Petro es que se coloca en idéntica posición con el “uribosantismo”, la expresión política de la derecha recalcitrante del país que ha visto al Polo Democrático Alternativo, desde su nacimiento, como una amenaza para sus pretensiones de mantenerse en el poder, aplicando la políticas neoliberales a favor de los grandes monopolios, especialmente financieros, a costa de los sectores del trabajo y de la producción nacional.

Quienes están saltando de la dicha, y se nota en el despliegue de los grandes medios de comunicación, son los contradictores políticos encarnados en el Partido de la U, el Partido Conservador, Cambio Radical y el Partido Liberal. Sectores que aún no aceptan haber perdido con el Polo, la administración de la ciudad capital de Colombia.

Solo el tiempo y la historia, dirán si los resultados de la gestión de gobierno del Alcalde Samuel Moreno serán buenos para los bogotanos; aunque es importante reconocer que ha tenido el valor de enfrentar problemas represados por muchos años, que en el mediano plazo mostrarán sus resultados, incluyendo el álgido tema de la movilidad. En cuanto a las denuncias de corrupción donde a primera vista se aprecia más escandola que pruebas fehacientes, estamos seguros que frente a las investigaciones de los organismos de control y de la justicia, el gobierno dará explicaciones suficientes y claras.

Mientras tanto la militancia del Polo Democrático Alternativo sabrá mantener el rumbo en la tarea por construir un partido político serio, con un programa sólido que dé respuesta cierta a las necesidades del pueblo colombiano, democrático en su funcionamiento interno, que sea garantía de futuro para los colombianos.

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