Con la desidia propia de un burócrata indolente el Secretario de Salud del Departamento le notificó a la ciudadanía y a la comunidad científica que el Programa de Trasplantes del Hospital Hernando Moncaleano debe ser cerrado, porque según el Instituto Nacional de Salud dicho programa “no cumple con los requisitos de habilitación en cuanto al recurso humano, es decir con el segundo cirujano que debe tener características especiales y reglamentadas por la ley y este no las cumple”. A continuación conmina al Hospital para que él mismo cierre el programa so pena de que la Secretaría de Salud lo haga “ejerciendo sus funciones de inspección, vigilancia y control”.

Con una actitud más de agente policial que de promotor y defensor de la salud de sus conciudadanos el desafortunado señor Carrera, desnuda la esencia del régimen de salud instaurado por la ley 100. Valen más las formalidades y las normas que los derechos de los usuarios, sobre todo si tras ellas se esconden los sacrosantos intereses económicos privados de las EPS’s o la alta burocracia estatal.

Y es lamentable que la actitud de abandono y persecución –abiertamente desmotivantes–, se dé, precisamente, con el programa de trasplantes del Hospital General de Neiva, una de las escasas actividades científicas de alto nivel que se realizan en nuestra región. Actividad que es producto de la iniciativa de unos grupos de personas, especialmente médicos, inquietos y comprometidos con sus pacientes, como el doctor Cubillos, que de una política oficial orientada a promover la aplicación de métodos científicos avanzados en el campo de la medicina. Tarea que si le compete al susodicho secretario pero en donde brilla por su ausencia.

Pero lo que “clama al cielo” es el supino argumento que el Instituto Nacional de Salud –otro nido de burócratas–, convalidado sin beneficio de inventario por el señor secretario, para ver de cancelar el programa de trasplantes: no cumplir los requisitos de habilitación en cuanto el recurso humano. (¿?) No les importa la contundente realidad de decenas de casos exitosos, tanto en trasplantes de riñón, como en rescate de órganos. Tan evidente para todo el mundo, no solo beneficiarios, sino la comunidad científica que como el doctor Cubillos reseña, de varias universidades del eje cafetero están recibiendo solicitudes de capacitación de personal médico para tal fin. (¡!) Pero el ciego, sordo, mudo y cuadripléjico secretario no lo ve, porque la norma esgrimida por los altos burócratas del INS, es artículo de fe incontrovertible e inapelable.

Leyendo entre líneas lo que salta a la vista es que tras esta intentona de cerrar la unidad de trasplantes, se desbordan la orejas de lobo del interés económico de quienes a nivel nacional y regional, pretenden hacer pingües ganancias con los pacientes urgidos de trasplantes de órganos; no importando cuántas vidas de humildes usuarios sean sacrificadas en el ara de la ganancia capitalista.

¿Sabe el señor gobernador del estropicio que piensa cometer el INS con el acolitaje de su secretario de Salud?

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