Una gran mancha blanca transitaba por las calles de Neiva, cientos de profesionales de la salud, incluidos los gerentes de las ESE participaban de la movilización, no protestaban por la caza de ballenas en el Pacífico, ni por la lidia de toros o apoyando la continuidad de los reinados de belleza, simplemente reclamaban que a sus instituciones les giraran los recursos que hace meses les retiene “Aportes en Línea” la empresa privada que el Ministerio de la Desprotección Social impuso para cobrar otro peaje por el manejo de los recursos de la salud y que retiene en sus cuentas bancarias lo que le ha girado el FOSYGA para obtener un beneficio adicional con los rendimientos financieros, sin importarle que en los centros de salud, por esta razón, escasean los medicamentos y los elementos que se requieren para prestar un servicio medianamente de calidad y por supuesto hace meses a los empleados y contratistas de la administración y del servicio médico, no se les cancela, ni salarios ni honorarios.
Jesusita perpleja miraba en el desfile al cardiólogo que hace meses la operó del corazón, Rogelio a su vez con los ojos sin cataratas observaba en la cola al Oftalmólogo que con la técnica del Láser le devolvió la visión y así innumerables transeúntes apreciaban perplejos, en la movilización, a quienes de una u otra forma, los atendieron en sus contingencias de salud.
Sin paga no ha sido posible atender las obligaciones, el tendero de la esquina ya no fía, la inmobiliaria amenaza con el desalojo, el banco con el embargo y los que tienen hijos en colegio privado sufren con el ultimátum de la retención de las notas y la negativa ha recibirlos en clase.
A pesar de esta terrible situación, sin escrúpulo alguno, el gobierno a través de sus voceros, con la boca llena, a cuatro vientos se jacta de la ampliación de la cobertura y recientemente hasta el presidente anunció la fusión del régimen contributivo y el subsidiado en el 2015, por supuesto por lo bajo, con un servicio precario.
Y paradójicamente en las regiones, a las que se les vienen reduciendo las transferencias para atender estos menesteres, los politiqueros afectos al gobierno que aprobaron en el Congreso la ley 100 y los recortes, fungen como abogados del diablo solicitando recursos nacionales para atender el desastre que ayudaron a ocasionar.
Es claro que quienes nos gobiernan, en su afán por entregar la totalidad de la prestación del servicio de salud en manos de particulares, andan en procura de la quiebra de las instituciones oficiales de salud, por eso las afujias de la ESE de los municipios de Iquira, San Agustín y muchos otros. Así podrán terminar de entregar la infraestructura construida a menor valor y la totalidad de los cotizantes y recursos estatales a las EPS, extensión del capital financiero que se ha lucrado como nadie de la salud en estos años.
Mientras los balances de estas empresas registran fabulosas utilidades, la salud de los colombianos se encuentra en cuidados intensivos, próxima a fallecer.
El gobierno de Santos, a través de su bancada, ya anunció la presentación como proyecto de ley, de los decretos de emergencia social de Uribe, que la Corte Constitucional tumbó; con ello procura mantener una política que está probado hasta la saciedad, “mata más Colombianos que todas las violencias juntas”, y garantiza que aquí nada cambió.