Asociación Nacional por la Salvación Agropecuaria, febrero 22 de 2003
En las páginas Económicas del periódico Portafolio del Jueves 20 de febrero (Anexo 01), la Sociedad de Agricultores de Colombia, vuelve a revivir la polémica del Ministro Cano con el de Comercio, Industria y Turismo, únicamente que ahora en lugar de Cano aparece en el escenario el presidente de la SAC, quien entre preocupado y despistado se queja porque Jorge Humberto Botero, Ministro de Comercio, sigue negociando el agro colombiano a espaldas del gremio, y sin consultarlos dentro de la oferta inicial en las negociaciones del ALCA, notándose un sesgo antiagrario en dicha propuesta, afirma el funcionario. Para el Dr. Rafael Mejía, presidente de la SAC, el problema consiste en que se deben hacer unos “acuerdos equitativos” o el equivalente a “saber negociar”. Según él, la cuestión es de astucia. ¿Será que a los funcionarios de Gaviria que negociaron la apertura en los 90, les faltó algo de eso?.
Sin embargo, como decían las abuelitas, “para la muestra un botón”: México es un país modelo en los tratados internacionales de libre comercio, llevan cinco años en los mismos, luego se presume que deben saber negociar. El Tratado del Libre Comercio con América del Norte (TLCAN), celebrado entre México, Estados Unidos y Canadá, llevó a este país en cinco años de importar 790 millones de dólares en alimentos, a importar 8.000 millones de dólares, y sus agricultores están pidiendo hoy que se excluya el agro de dicho tratado comercial. Este país era un fuerte productor de arroz, pero hoy depende de la importación de este producto desde Estados Unidos para alimentar a su población; era exportador de papa, pero fueron bloqueadas sus exportaciones en el mercado estadounidense a través de barreras fitosanitarias; fue exportador de algodón, pero hoy depende del producto Made in USA; y su milenaria cultura del maíz en el Norte de México fue arrasada por los agroindustriales del coloso del Norte.
Es importante anotar que la economía de México crece a más del 4%, pero no propiamente en las finanzas de estos agricultores, este lucro se reparte entre el sector financiero y el industrial (grandes industrias), además de los que se benefician de estos tratados internacionales por estar fletados a las grandes multinacionales o ser agentes de las mismas, que en Colombia también los hay. En el caso de México se observa un comienzo de desmantelamiento en la industria que hace uso intensivo de la maquila, es decir, del trabajo de los obreros de las fábricas, y la causa principal de este proceso es que las multinacionales encontraron en la China un jornal mucho más barato, menor a 2,5 dólares el equivalente a $6.500 pesos colombianos, por lo tanto llevar a cabo esta maquila en China es más barato que en México, sobre todo en el sector textil y manufacturero en los cuales es intensivo este valor agregado.
Es lo que llaman nuestros neoliberales criollos “mayor eficiencia y competitividad” y cuyo argumento principal consiste, en quién es capaz de aguantar más hambre, si el trabajador mexicano o el chino. Para ellos, el éxito se mide en el jornal más barato y la alta tecnología, de la cual carecemos los países subdesarrollados y muy poco importa la parte social. Este fenómeno también está comenzando a afectar al agro de América Latina y llega con la ingeniería genética para los vegetales, la cual únicamente conocemos por los medios de comunicación; pero en el mundo ya se cultivan 60 millones de hectáreas que están desplazando la soya, el maíz, el algodón, la papa, y próximamente el arroz y la palma africana de los países subdesarrollados, cuyas tecnologías son todavía primitivas; este solo factor deja ver porque estos tratados no pueden ser equitativos como lo pretende el presidente de la SAC, y ya Minagricultura está importando estas tecnologías como única solución sin prever las consecuencias sociales, ambientales y de salud.
Como si esto fuera poco, no hemos mencionado los subsidios para el agro, que solo en Estados Unidos llegan a 180 mil millones de dólares en los próximos 10 años y que el presidente de la SAC solicita que se desmonten para bajar los aranceles a cero en el 2005 y poder integrarnos a dicho tratado, pero a finales del año pasado en lugar de bajarlos, los subieron de 100 mil a 180 mil millones de dólares, de lo cual no dan explicaciones a nadie a pesar de ser los promotores del ALCA. Al eliminar los aranceles puede entrar toda clase de cereales, azúcar, café, carne de res, pollo, cerdo, leche, huevos y mercancías, unas legalmente y otras trianguladas de los países asiáticos donde el jornal y la alta tecnología son más baratas y apoyadas por el estado.
El cuento no es de saber negociar, ni menos en acuerdos bilaterales, como el que pretende hacer el gobierno de Uribe con Estados Unidos si fracasa el ALCA, pues será peor para nosotros y lo hemos visto, que todas las semanas nos regañan y dan ordenes, como en el caso de Cano con los ministros del Pacto Andino al querer Minagricultura comenzar las negociaciones del ALCA con los aranceles más altos permitidos, lo cual fue inmediatamente rectificado por el departamento de Comercio Exterior de los Estados Unidos, condicionando el tratado de preferencias arancelarias del ATPA a desproteger nuestro agro como efectivamente lo está haciendo el ministro de Comercio aunque no le guste al presidente de la SAC, lo cual nos deja ver el grado de docilidad de nuestro gobierno y la poca importancia del agro para ellos, así nos quieran hacer creer lo contrario.
Lo más aberrante de lo anterior, es que el ATPA fue concedido a cambio de la eliminación de los cultivos ilícitos o mejor dicho, para que los desplazados de estos cultivos recuperaran el empleo, lo que tampoco ha sucedido porque muchos de ellos se están ubicando en los cinturones de miseria de las ciudades, ya que la fabricación de textiles y confecciones se lleva a cabo con mano de obra altamente especializada. La razón es muy sencilla, ellos son los del billete y la tecnología, además hemos perdido la soberanía económica por el endeudamiento que tiene el país, y la completa dependencia del FMI y el Banco Mundial para prorrogar nuestra deuda externa que se lleva el 40% del presupuesto de la nación, lo cual no se logra sin su visto bueno; y nuestra pobreza no nos permite negociar en condiciones de igualdad. Por lo tanto, lo único acertado como política de estado es proteger la producción nacional y el empleo por costosos que sean. Al paso que vamos, tendremos que eliminar hasta la última mata de coca y de amapola como lo dice Mingobierno, y además entregar nuestro agro en el ALCA, sin tener en cuenta que en Colombia la guerra nació en el campo y la firma de este tratado en la forma como lo está manejando Mincomercio, es el combustible para ella.
Pero lo más alarmante, es que a pesar de que se va a negociar lo del agro en el ALCA, el presidente de la SAC y el ministro de Agricultura, con todo lo respetables que son, les prohibieron participar personalmente en estas negociaciones, quedando la suerte del agro en manos de las decisiones de Mincomercio como lo afirma el mismo Cano (Portafolio 21 Febrero). Por los anteriores argumentos y ante la actitud antiagraria del gobierno, solamente con la resistencia civil de todos los productores, campesinos, indígenas y trabajadores del campo lograremos evitar que se involucre al agro en este tratado comercial, el cual únicamente concibe que Colombia se especialice en producir cultivos tropicales, los cuales no se dan en las zonas templadas donde ellos habitan por existir las estaciones; pero lo contradictorio de esta propuesta radica en que estos cultivos también están en crisis como lo observamos con el café y el banano, productos que son comprados por las mismas multinacionales cuyos dueños están en los países que nos imponen estos tratados.
Nos oponemos y rechazamos la firma de este acuerdo comercial, por atentar contra nuestra soberanía y seguridad alimentaria y como lo dice el presidente de la SAC en el Anexo 01, únicamente se favorece a la industria; lo cual también está por verse pues ya vimos el caso de México y el desmantelamiento de la industria nacional con la apertura económica en los 90. Hacemos un llamado de alerta al gobierno del Dr. Alvaro Uribe, a nuestros dirigentes, a la clase política y a los productores del campo, a las organizaciones sociales, campesinos, indígenas y trabajadores del agro, y los invitamos al Congreso y a la marcha cuya fecha anunciaremos en los próximos días, en protesta y rechazo contra el ingreso de Colombia al Area del Libre Comercio de las Américas – ALCA y al sesgo antiagrario que están tomando las negociaciones por parte del gobierno.
Ibagué, 22 Febrero de 2003.
ANGEL MARIA CABALLERO
Presidente
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ANEXO 01
REVIVE AGARRÓN DE AGRO POR ALCA
Cruce de Cartas entre la SAC y Mincomercio
Portafolio/ Febrero 20 de 2003/ Economía Hoy
Productores se quejan de ‘sesgo antiagrario’ y Pymes se unen al reclamo.
Las diferencias entre los agricultores y el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo en torno al tratamiento del sector agropecuario en las negociaciones internacionales volvieron a salir esta semana a la palestra. El nuevo episodio se reveló ayer, cuando el presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia, SAC, Rafael Mejía, hizo pública la inconformidad del sector con el manejo que el gobierno le ha dado a las negociaciones del agro.
El ministro de Comercio, Jorge Humberto Botero, salió al paso de estas declaraciones y señaló que el sector agropecuario ya ha sido consultado sobre el tema y está enterado de los avances de las negociaciones. Pero el enfrentamiento es de tal magnitud que el jueves próximo se reunirá la junta directiva de la SAC en pleno con el presidente Alvaro Uribe, para pedir, como ocurrió el año pasado, una posición del Gobierno, al respecto.
Ayer, durante la presentación de un convenio con Acopi, el presidente de la SAC dijo que “desafortunadamente cuando los ministros son muy técnicos se les olvida el elemento humano y miran todos los sectores desde el punto de vista de beneficio económico y se les olvida el social y político”. También se quejó de un sesgo ‘antiagrario’ en las negociaciones que se adelantan con una favorabilidad hacia la industria y recalcó la necesidad de que el país llegue a acuerdos equitativos que no afecten a un sector vulnerable como el agro.
A las críticas, se unió el presidente de Acopi, Juan Alfredo Pinto, quien señaló que el Gobierno ha adelantado las negociaciones en ausencia de las pymes y del agro. “Reclamamos una participación más consciente, más expresa, deliberada y activa en la construcción de una negociación”, expresó. Para que el Gobierno tenga más en cuenta a las pymes y a las agroindustrias en la negociación del Alca, Acopi y la SAC hicieron una alianza en defensa del campo colombiano.
Se busca consolidar un frente común por la defensa de la actividad agroempresarial, con acuerdos de competitividad en los ámbitos regional y nacional y otras acciones como la promoción de las mini cadenas socio productivas y esquemas asociativos para darle valor agregado a las labores agrícolas.
Cruce de cartas
Ayer se conoció un cruce de cartas entre la SAC y el ministro de Comercio, Jorge Humberto Botero en el que muestran sus diferencias. El funcionario dice que el sector fue consultado para llevar la oferta inicial a las negociaciones del Alca en una reunión con el Ministerio de Agricultura y con Mejía. Mientras tanto, el presidente de la SAC dice que en esa reunión de la semana pasada el gremio manifestó su desacuerdo con la propuesta.
A su juicio, no tuvo en cuenta un texto que había sido conciliado el pasado 30 de enero y en el que se dejaba clara la necesidad de condicionar la reducción de aranceles a la actividad y la disminución de subsidios por parte de los países desarrollados. Al final, explicó, el Ministerio de Comercio presentó un texto que no dejó satisfecho a los agricultores.