Unidad Cafetera Nacional, Ginebra (Suiza) enero 14 de 2003

La Alianza Global por la defensa del CAFÉ, que se constituyó en Ginebra (Suiza) el 13 y 14 de enero de 2003, reclamó de los poderes económicos y políticos del mundo un Plan de Rescate para hacer un mercado cafetero estable y justo. Ese Plan debe implantar mecanismos de estabilización de precios remunerativos y acciones inmediatas de “quienes deciden políticas en esta materia”.

Del mismo modo, la Declaración expedida en el encuentro de Ginebra, exhorta a los “gobiernos de los países productores a garantizar su soberanía alimentaria nacional”, dado que, según se manifiesta en la Declaración, “el llamado ‘libre comercio’ está siendo utilizado para quitarles su soberanía alimentaria nacional a los países productores como ilustran las políticas que orientan a la OMC y la constitución de acuerdos regionales como ALCA, APEC y AFTA”.

En la Declaración (cuyo texto original se adjunta) se sugieren, entre otras medidas a adoptar, las siguientes: precios remunerativos, fondos que ayuden a la diversificación, aumento de los porcentajes de la compra de café de calidad por las firmas multinacionales tostadoras y los intermediarios y, si se adopta la destrucción de café de mala calidad, ella debe ser “financiada por los gobiernos de los países ricos”.

Esa Declaración la suscribieron representantes de organizaciones cafeteras y sociales vinculadas a la campaña “por un comercio justo” quienes señalaron como responsables principales de crisis de los precios de los productos básicos, y principalmente del café, a la “sobreoferta de dichos productos y a las estructuras económicas globales que refuerzan el ciclo de dependencia de esos productos”.

Entre los firmantes de la Declaración están: Foro Cafetero (El Salvador), Fedecocagua (Guatemala), Fesoc (Guatemala), CCCH (Honduras), Cooperativas Cafeteras del Este de Haití, Frente Solidario (Costa Rica), Unidad Cafetera (Colombia), Junta Nacional del Café (Perú), Federación de Productores de Café de Karnataka (India), Productores de Café de Sidama (Etiopía), OXFAM Internacional, Programa de Cultivos Sostenibles (Uganda), Abantu (Kenya), Consejo Directivo de Comercio Justo de México y con el respaldo de la Red de la Alianza Global por la Defensa de los Productos Básicos, la cual incluye a organizaciones sociales y sindicales como CUT de Brasil y UITA (Unión Internacional de Trabajadores de la Alimentación, Agrícolas y afines). Así mismo, acordaron una estructura organizativa para coordinar acciones y labores y un plan de trabajo para “ejercer presión sobre quienes corresponda, incluyendo al sector privado, los gobiernos de los países productores y consumidores”.

“Alianza Global por la defensa de los productos básicos y el café”

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Declaración sobre la crisis que afecta a los productos básicos y el café (Encuentro de organizaciones de Ginebra (Suiza) de enero 13 y 14 de 2003)

Las actuales tendencias indican que los precios de los productos básicos (“commodities” en el resto del texto) han venido cayendo durante los últimos veinte años hasta llegar a sus niveles históricos más bajos. En 2001, los precios para los productos agrícolas básicos, materias primas y minerales han alcanzado valores inferiores al 60% de los niveles de precios en 1980. Entre 1981 y el inicio de 2002, los precios para bebidas tropicales, incluido el café, han descendido en cerca de un 70%.

Los precios bajos en los mercados globales de commodities son el resultado de la sobreoferta de dichos productos y de estructuras económicas globales que refuerzan el ciclo de dependencia de estos productos. Otros factores como la especulación financiera de estos mercados, la liberalización acelerada de los sectores agrícolas de los países en desarrollo y la intensificación de la producción de cosechas que produzcan dinero en efectivo de manera rápida – parte de los Programas de Ajuste Estructural – han dejado a los productores a merced de la volatilidad de los mercados Para agravar la situación, el llamado ‘libre comercio’ esta siendo utilizado para quitarles su soberanía alimentaria nacional a los países productores como ilustran las políticas que orientan a la OMC, y la constitución de los acuerdos regionales como ALCA, la APEC y el AFTA.

Estas tendencias se materializan de manera especial en el mercado del café. Como resultado de la crisis, millones productores en todo el mundo venden su café en grano muy por debajo de los costos de producción. El producto final, con marca, se vende a un precio bastante más elevado. Por otra parte, compañías tales como Nestlé, Krafi, Sara Lee y Procter and Gamble, pagan precios tan bajos como pueden, y cada una cuenta con cafés de marca con valores por encima del $1 billón ( un mil millones) de dólares por concepto de ventas anuales. Así las cosas, es un negocio muy productivo para las compañías y está siendo efectivamente pagado por algunos de los sectores más pobres y vulnerables del mundo, especialmente jornaleros, mujeres, campesinos y grupos indígenas.

Para muchos países, las condiciones comerciales en deterioro, asociadas con la caída de precios de los productos básicos de consumo, han llevado también a la construcción efectiva de una deuda insostenible.

La acción internacional para estabilizar y elevar precios de los productos básicos es crítica para lograr que numerosos países en desarrollo salgan de la pobreza. En este sentido, deben adoptarse mecanismos de estabilización de precios, incluidas medidas para controlar la especulación financiera en el mercado de productos básicos. Ello asegurará precios justos y remunerativos para los productores de commodities, así como para los países que dependen de ellas.

Por lo tanto, demandamos de la comunidad internacional su actuación inmediata para resolver la crisis a través de las varias organizaciones internacionales, foros y mecanismos disponibles, tales como la UNCTAD, el Common Fund for Commodities.. En este sentido, los gobiernos de países productores de commodities, deben garantizar su soberanía alimentaria nacional y coordinar esfuerzos para administrar sus niveles de producción y de exportaciones. Los países desarrollados deberían suministrar apoyo político y financiero a tales iniciativas.

El colapso de los precios del café exige una acción inmediata de quienes deciden políticas en esta materia. Es por ello que las organizaciones firmantes llamamos a la implementación inmediata de un Plan de Rescate del Café, para hacer que este mercado trabaje tanto para los pobres como para los ricos. El Plan requiere que los principales actores se sienten alrededor de la mesa para resolver la crisis y crear un mercado más estable. Todas las medidas esbozadas a continuación, deben ser diseñadas para beneficiar, especialmente, a los productores más pequeños y vulnerables.

Si los poderes económicos y políticos quisieran, dentro de un plazo no mayor a un año, el Plan podría resultar que:

Aumentarán los precios pagados al productor, a través de las siguientes medidas:

Los productores de café recibirán un pago remunerativo para su producto que les permita enviar sus hijos a la escuela, costear sus gastos de alimentación

Las compañías tostadoras comercian solamente en café que llena los estándares básicos de calidad, tales como han sido propuestos por la Organización Internacional del Café (OIC), con monitoreo independiente en los países consumidores.

La destrucción de por lo menos 5 millones de sacos del café almacenado, financiada por las compañías tostadoras y los gobiernos de los países ricos.

La creación de nuevos fondos dedicados a apoyar a los productores pobres que quieran dejar total o parcialmente el café y dedicarse a medios de vida alternativos, quedando así menos dependientes del café.

Dentro de los próximos 12 meses las compañías tostadoras aumentan hasta por lo menos el 2% el volumen de café que compran bajo las condiciones establecidas en el Mercado Justo, y se comprometen a aumentar esta cifra en el futuro inmediato.

Que los gobiernos regulen el contenido del paquete de café incluyendo información sobre origen, ano de cosecha y tipo de café.

El Plan apoya esfuerzos más amplios para mejorar los precios de las commodities y suministra medios de vida alternativos a los agricultores. Sus resultados deben incluir que:

Gobiernos de países productores y consumidores establecen mecanismos para regular la oferta y la demanda de modo que se aseguren precios remunerativos para los productores y los consumidores. Los agricultores deben estar representados de manera adecuada en dichos mecanismos.

Políticas agropecuarias que tengan como base la defensa de la soberanía alimentaria nacional y, en esa perspectiva la no aceptación de acuerdo de comercio internacionales que vulneren dicha soberanía.

Los gobiernos de países productores y consumidores promueven una gestión sostenible de los recursos naturales de modo que se asegure la sostenibilidad ambiental del sector.

Apoyo a los países productores de modo que puedan captar un mayor valor agregado de sus productos básicos (commodities).

Proteger los derechos laborales de los trabajadores de acuerdo a los estándares de la Organización Internacional del Trabajo. Se le debe dar especial atención a los derechos laborales de las mujeres y los trabajadores temporales.

Incentivos para ayudar a los agricultores a ser menos dependientes de productos agrícolas básicos. Las compañías pagaran un precio remunerativo por todos los productos básicos, incluyendo el café, y los gobiernos de los países productores tomaran medidas para que esos precios le lleguen al productor.

Cooperación entre gobiernos de países productores para impedir que entren más productos básicos que los que pueden ser vendidos en el mercado.

Incentivos fiscales para quienes compren productos de ‘Comercio Justo’, incluido el café, especialmente en los países desarrollados. Los países productores definen políticas domésticas apropiadas, incluyendo precios de sustentación garantizados por el Estado, así como el acceso a la tierra, al crédito, infraestructura y alivio de deuda para los pequeños productores y la promoción del consumo doméstico de café y el desarrollo de capacidades de procesado.

Los países desarrollados se comprometen a no exportar productos que hayan producido con subsidios

Para lograr estos cambios en políticas, las organizaciones abajo firmantes nos comprometemos a ejercer presión sobre quienes corresponda, incluyendo el sector privado, los gobiernos de países productores y consumidores, y a informar al público acerca de los progresos logrados en la implementación del Plan Global de Rescate del Café y de la Iniciativa de Gestión de los productos básicos

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