En un hecho que no tiene antecedentes en la historia del país, fue allanada la Universidad Nacional de Colombia por cerca de tres mil agentes de la policía, la fiscalía y otras entidades del estado, el 29 de noviembre en la ciudad de Bogotá, en vísperas de la llegada a Colombia del Secretario de Estado norteamericano Colin Powell, el encargado de dirigir el llamado “ministerio de las colonias”.
El falaz argumento del gobierno para justificar tan brutal atropello quedó categóricamente desvirtuado con los resultados concretos del asalto: una mínima cantidad de elementos bélicos ocultos en prados y alcantarillas. A pesar de ello, el régimen no se detuvo en su propósito real de vilipendiar no sólo a la Universidad Nacional, sino a la universidad pública en general, para colocarla en mayores condiciones de sometimiento y facilitar la imposición de la política imperialista en el sector educativo, materializada en un acentuamiento del recorte de la financiación estatal. Este aberrante hecho es un atropello a la autonomía universitaria y un pisoteo inusitado a las autoridades universitarias, arrasadas de paso. Es una actuación propia de los regímenes fascistas, a los cuales “la legalidad los mata”.
Es sin duda el anuncio al país, por parte del gobierno de Uribe Vélez, de cual será el acompañamiento que le imprimirá a la política que para la educación superior pretende establecer en el Plan Nacional de Desarrollo y la “Revolución Educativa”. Las cuales están en consonancia con las políticas impulsadas por los Estados Unidos en la OMC, que apuntan a favorecer la comercialización internacional de los servicios de educación asemejándolos a mercancías comunes, e igualmente, con lo consignado en el ALCA, de “liberalizar las áreas de pensiones, educativo y sanitario, removiendo las barreras existentes”. Para semejante despropósito, las propuestas del MEN buscan que las instituciones públicas de educación superior operen como empresas rentables sujetas a las leyes del mercado, para lo cual, necesitan realizar reestructuraciones académicas y administrativas; establecer nuevas modalidades de contratación de docentes y administrativos; incrementar las asignaciones de docencia directa y demás actividades académicas, como sobrecarga a los profesores; promover y generalizar las actividades de “operación comercial”; ampliar la cobertura sin incrementar los recursos humanos y materiales, en detrimento de la calidad; continuar las “modernizaciones curriculares”, disminuyendo las asignaturas de los programas académicos y recortando los contenidos de esta; y finalmente, el alza en las matrículas y los costos académicos.
La Organización Colombiana de Estudiantes -OCE- rechaza rotundamente el cierre y allanamiento del principal claustro universitario del país y convoca a los estudiantes, profesores y trabajadores de las universidades públicas, a preparar y desarrollar la más decidida lucha de resistencia contra las políticas que, para la educación superior, están consignadas en la “Revolución Educativa” y el Plan Nacional de Desarrollo de Uribe Vélez, aferrándonos al indeclinable principio de la lucha de masas, y desechando cualquier tipo de acción encuadrada en la aventura y el terror, que tan grave daño le causan a las justas y sentidas reclamaciones de los desposeídos de Colombia.
Bogotá , diciembre 3 de 2002
ORGANIZACIÓN COLOMBIANA DE ESTUDIANTES -OCE-
Coordinación nacional