GOBIERNO INTENTARÍA UN PEAJE DE 6 CENTAVOS POR LIBRA EXPORTADA. CAFETEROS TOLIMENSES DECLARAN COMO INSOSTENIBLE SU ECONOMIA
Oscar Varón, El Nuevo Día; Ibagué , diciembre 7 de 2002
Como crítica e insostenible se analizó la actual situación cafetera del país, agudizada hoy en día por el gobierno nacional, el cual tramita ante el Congreso de la República un proyecto de ley que les impone a los caficultores una contribución hasta de seis centavos de dólar por libra de café exportado, además de los impuestos que por reforma tributaria se cobrarán a partir de enero de 2003. Este señalamiento se hizo en el marco de la instalación de la Mesa Cafetera del Tolima, evento en el cual participó la gobernación, el Comité Departamental de Cafeteros y el movimiento por la Salvación Agropecuaria de Colombia.
Se alista una gran movilización del sector agrario, la cual se realizaría antes del 15 de abril de 2003, en aras de solicitarle al gobierno de Alvaro Uribe Vélez que Colombia sea retirada del Área de Libre Comercio de las Américas, ALCA.
Hay que recordar que precisamente en la fecha mencionada, se deberán fijar los puntos de acuerdo para que el sector agrario colombiano entre a participar del tratado internacional. Así lo señaló Aurelio Suárez Montoya, presidente de Unidad Cafetera, durante la instalación de la Mesa Cafetera del Tolima, ayer en el centro de Convenciones Alfonso López Pumarejo de la Gobernación.
Sector en crisis
En el evento se realizó una exposición de la crítica situación cafetera del país, agudizada hoy en día por el Gobierno nacional, el cual tramita ante el Congreso de la República un proyecto de ley que les impone a los caficultores una contribución hasta de seis centavos de dólar por libra de café exportado. Siendo esta cifra muy alta para los productores nacionales e inconsecuente con la realidad de los mismos.
Por otra parte, Suárez sentó su voz de protesta en contra de los artículos de la reforma tributaria en los que se obliga a gravar con IVA los insumos agropecuarios.
“El impuesto de contribución cafetera es recesivo, pues parte de la base de que se deberá pagar a partir de los ingresos y no de las utilidades de los caficultores. Además, no puede ser que el Gobierno grave la venta de café pergamino, verde, tostado y en todas sus presentaciones, con lo cual se atropella la economía del productor de grano”, indicó Suárez.
De otra parte, el académico enfatizó que el precio interno no puede amarrarse a las condiciones de los exportadores y comercializadores privados, quienes son en últimas los que se llevan la mayor parte de los dividendos de este negocio.
La inversión de los cafeteros va a parar en manos del Gobierno de Estados Unidos por concepto de impuestos de venta. También, este dinero queda a cargo de las multinacionales que procesan el grano, las cuales intervienen el mercado a su antojo.
Margen negativo
En esta actividad, se señaló que en la actualidad, y a pesar del subsidio para la carga de café, se presenta un margen negativo en la exportación del producto, pues al bajar el precio internacional se le reduce el valor al productor, en tanto que los costos de producción se incrementan, con lo cual no existe rentabilidad.
Ante este panorama, la Mesa Cafetera, en la cual participaron funcionarios de la Gobernación, del Comité Departamental de Cafeteros del Tolima y el movimiento por la Salvación Agropecuaria de Colombia, le solicitaron al Gobierno mayor presencia en las zonas cafeteras, apoyo en los procesos de reconversión económica del sector y el establecimiento de reglas claras y justas en los procesos de exportación. Así mismo, hubo una oposición rotunda a las fumigaciones aéreas contra los cafetales del departamento del Tolima en donde se presume que existen cultivos ilícitos.
“La negativa y el rechazo nuestro ante la posibilidad de fumigar con glifosato los sectores cafeteros es total. En este caso vamos a realizar todo lo que esté a nuestro alcance para que esta iniciativa que fue presentada al secretario de Estado Americano Colin Powel, por parte del Gobierno colombiano, ponga en riesgo la estabilidad ambiental, económica y demográfica de las zonas cafeteras”, concluyó Suárez