Hoy 2 de mayo, después de celebrar el día internacional de la clase obrera con caracterizado polismo en desfiles multitudinarios, nos reunimos en el Cementerio Central de Bogotá para descubrir el Mausoleo en memoria del camarada Héctor Valencia Henao, secretario general del Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario, MOIR, desde 1994 hasta su fallecimiento en septiembre 18 de 2008. Este sobrio y hermoso monumento, elaborado con espléndida roca de nuestras montañas, en el que certeramente quedaron esculpidos, junto al nombre de Héctor, los símbolos de nuestra organización, tiene como sello indeleble la frase “este hombre hoy inerte baja a la tierra con el título más alto que sobre ella se puede alcanzar: fue un comunista”, frase que el mismo Héctor acuñara para despedir al fundador y máximo ideólogo del MOIR, Francisco Mosquera Sánchez. El mausoleo fue diseñado por el compañero Carlos Eduardo Naranjo Quiceno a quién manifestamos nuestro sentimiento de aprecio y el reconocimiento por tan magnífico trabajo. Con su excelente creación, Carlos Eduardo nos ha facilitado rendir un sentido homenaje a nuestro entrañable secretario. Es un monumento digno de un capitán de los fogoneros de la revolución colombiana y, a la vez que interpreta cabalmente la personalidad sencilla de Héctor, también resalta su altiva postura y su ejemplar vida de comunista. Nuestro reconocimiento va, igualmente, para los camaradas Carlos Naranjo Ossa y Edgar Piñeros por el empeño en la consecución de los recursos y la paciencia para adelantar los farragosos trámites en busca de los permisos, cumpliendo con creces el encargo de nuestro Comité Ejecutivo.

En feliz coincidencia, en este mismo sitio reposan los restos mortales de los dos esclarecidos dirigentes de la revolución colombiana, Francisco Mosquera y Héctor Valencia, lo que nos posibilita a los moiristas aprovechar esta reunión para presentar un parte de victoria ante sus tumbas, por los exitosos resultados de la reciente lid electoral, en la que este acerado contingente de dirigentes y militantes, por ellos formado, cumplió a cabalidad sus tareas.

Continuamos avanzando en el objetivo estratégico de construir un gran frente antiimperialista que aglutine a todos los afectados por la dominación de Estados Unidos sobre nuestro país y por el lacayismo de la oligarquía criolla. Esa opción la representa hoy, sin ninguna duda, el Polo Democrático Alternativo, PDA, el mayor y más calificado proceso unitario de la izquierda colombiana y del cual nosotros somos una de sus más representativas tendencias. El POLO ha salido victorioso de su segunda participación en elecciones parlamentarias, y así lo reivindicamos, conscientes de la situación adversa en que se tiene que desempeñar la izquierda en Colombia. El mismo jefe de gobierno ha descalificado y calumniado a los más destacados dirigentes del POLO; el DAS adelantó espionaje, sabotajes y campañas de agresión y desprestigio contra sus dirigentes; los medios de comunicación silenciaron las denuncias de sus voceros y las realizaciones de sus gobernantes locales y regionales mientras hacían eco de las calumnias y difamaciones que desde el gobierno y la derecha se argüían en su contra; el Procurador se dedicó a absolver a los uribistas que violaron la ley y a intentar inculpar a destacados figuras del Polo y de otras fuerzas de la oposición y, finalmente, auparon la deserción de rutilantes dirigentes que fungían de polistas para tratar de torcer su rumbo de izquierda o dividirlo.

Pero contra toda adversidad el POLO mantiene su vigencia en el contexto político nacional y un importante número de colombianos lo reconoce como el partido que abandera la defensa de la soberanía, el trabajo, la producción y la democracia, y que es la oposición auténtica al saqueo imperialista de los recursos naturales y el trabajo nacionales, a la creciente pobreza y desempleo, a la extorsiva deuda externa y el alarmante déficit fiscal, a la quiebra de la producción nacional y la pérdida sistemática del mercado interno, políticas que se complementan con el recorte de las libertades democráticas y la adopción de formas de gobierno cada vez más autoritarias.

En medio de estas circunstancias, Jorge Enrique Robledo alcanzó la mayor votación en la lista del POLO al Senado y la tercera entre todos los partidos, más de 160.000 votos. Duplicamos la cifra alcanzada en 2006 y triplicamos la de 2002, y Raúl Arroyave fue el segundo más votado del POLO para el Parlamento Andino, con 102.000 votos. Ha sido nuestra mayor figuración desde que participamos en la lucha electoral. No menos importante fueron los resultados alcanzados por nuestros candidatos a la Cámara de Representantes. Esta extraordinaria figuración requiere ser complementada con una copiosa votación por Gustavo Petro y Clara López en las elecciones del 30 de mayo, lo que demanda de toda la dedicación y el ánimo de nuestra tendencia, sacar a relucir toda la experiencia y el bagaje político acumulados, e integrarnos con más entusiasmo a las estructuras del POLO, de tal manera que podamos ser ejemplo en las tareas proselitistas.

El gobierno de Estados Unidos está interviniendo con descaro en nuestro proceso electoral, así los medios solo denuncien las desafortunadas declaraciones del presidente de Venezuela. Las recientes visitas del secretario de Estado Adjunto para América Latina y la del secretario de Defensa; las declaraciones de su embajador sobre el espionaje y los sabotajes del DAS; las declaraciones y comunicaciones de Hillary Clinton y Barack Obama sobre asuntos internos como la reelección, los crímenes del Ejército, mal llamados “falsos positivos”, los escándalos de corrupción de AIS, los condicionamientos para el TLC, y las opiniones de diarios y revistas de Estados Unidos e Inglaterra, entre otros, están todos dirigidos a intervenir en la escogencia del próximo presidente. El imperio se decidió por el recambió de Uribe. Les ha sido muy útil pero también es un hecho que su autoritarismo y corruptelas ya provocan muchas resistencias. Ahora requieren refrescar el lacayismo con un gobernante que les mantenga su estratégica presencia militar, les aporte en la distensión de sus relaciones con los países del área y prolongue el saqueo de nuestras riquezas y nuestro trabajo. Con esas motivaciones acometerá acciones para favorecer al que mejor desempeñe ese papel. Con la honrosa excepción de Gustavo Petro, los demás candidatos no oponen resistencia alguna a los planes imperialistas de Estados Unidos.

Gustavo Petro y Clara López representan el rechazo a la recolonización imperialista, a las políticas neoliberales y al autoritarismo, al crimen y la corrupción que han imperado durante los ocho años del uribismo.

Nuestro deber revolucionario es movilizarnos por todo el país ayudando a aclarar que la propuesta del POLO es la única que defiende los intereses del país y de las clases trabajadoras. Gustavo Petro y Clara López son los candidatos de la Paz, la Soberanía y la Democracia.

La tarea no admite cortedades ni reparos y toca insuflar de este espíritu a toda nuestra corriente y a todos los polistas y demócratas del país. ¡Le estamos apostando a la consolidación de la izquierda democrática y vamos a cumplir!

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