El Acto Legislativo de 2001 y la norma que lo desarrolla, la Ley 715 de 2001, constituyen la mayor contrarreforma que se ha producido en nuestro país en detrimento de la educación pública. A través de ella, aplicando la tesis neoliberal del achicamiento del Estado para que no se encargue de prestación de servicios y actividades que según estas teorías deben estar a cargo de los particulares, el gobierno de Andrés Pastrana y el Congreso de la República, que ha aprobado toda su política, legislando en contra del pueblo, redujeron drásticamente las transferencias de recursos de la Nación a las entidades territoriales ordenadas por la Constitución Política de 1991 para la prestación de los servicios de educación y salud. Un decisorio papel jugó en este proceso el Acuerdo Extendido que el gobierno colombiano firmó con el Fondo Monetario Internacional en el mes de diciembre de 1999 comprometiéndose a reducir las transferencias de recursos del Estado central hacia las regiones, como una de las formas de disminuir el déficit fiscal para garantizarle a los organismos prestamistas internacionales el pago del servicio de la deuda externa.
Para los estudiantes colombianos y para los padres de familia la aplicación de esta contrarreforma tiene funestas consecuencias, pues lo que pretende el gobierno neoliberal, en sumiso acatamiento al mandato del imperialismo norteamericano, es el derrumbamiento de la educación pública, con lo cual se condena a la ignorancia y al atraso a las grandes mayorías de la población, particularmente a la juventud, que en toda sociedad constituye la reserva del futuro, la esperanza de la nación.
Estas son algunas de las medidas nefastas que el gobierno nacional ha impuesto en los últimos meses en aplicación de la Ley 715/01: la fusión de escuelas y colegios, el debilitamiento o cierre de jornadas nocturnas, la supresión de jornadas escolares, el hacinamiento de los alumnos en las aulas, la abolición del inglés y la informática en primaria y de artes, deportes, danzas y teatro en secundaria, lo que impide la formación integral de los alumnos, la entrega de los colegios públicos en concesión al sector privado, la reducción del preescolar a un año y las intenciones de sustraer la educación media de la financiación nacional.
LOS JÓVENES ENCABEZAN LA RESISTENCIA CIVIL CONTRA ESTA POLÍTICA
Afortunadamente en los últimos tiempos la juventud colombiana se ha levantado en contra de esta política ejecutada por los enemigos del pueblo: durante las batallas en el 2001 contra el proyecto de acto legislativo 012 y el proyecto de Ley 120 los estudiantes estuvimos en primera línea, tanto en las movilizaciones como en las tomas de colegios que se constituyeron en la forma más avanzada de rebeldía. En el presente año los jóvenes hemos vuelto a encabezar las acciones de resistencia: más de una veintena de colegios de Bogotá, Soacha y Barranquilla fueron ocupados durante varios días por los estudiantes de las jornadas nocturnas en las dos semanas previas a las elecciones presidenciales. En esta forma se han declarado totalmente en contra de la Ley 715 y de las diversas órdenes expedidas por el Ministro de Educación Francisco José Lloreda, como la Directiva Ministerial # 15, que ha servido a las Secretarías de Educación para ordenar el traslado masivo de los docentes de planta de las jornadas nocturnas a las jornadas diurnas, remplazándolos por maestros interinos (provisionales), maestros por horas extras y practicantes universitarios; en algunos casos, como en Soacha, las autoridades han cerrado jornadas nocturnas de unos colegios, ordenando el traslado de sus estudiantes a otros colegios para lo cual tienen que recorrer grandes distancias y someterse al hacinamiento en grupos de más de 50 estudiantes por salón.
La arremetida contra las jornadas nocturnas no es nueva: ya en 1997 el gobierno había expedido el decreto # 3011 que impuso la organización de los estudios por ciclos en los cuales incluye dos grados escolares por cada año lectivo, asestando un duro golpe a la calidad de la educación que se imparte a las jornadas nocturnas, porque los contenidos de los programas académicos sufren una reducción importante o se abordan solamente de manera superficial, negando a los estudiantes el derecho a una educación de alto contenido científico y condenándolos a la mediocridad absoluta. Pero hoy la arremetida es total; está claro que el gobierno busca acabar con la educación pública nocturna, con el pretexto de que la Constitución solo le obliga a proporcionar educación a niños y jóvenes entre los 5 y los 15 años de edad.
Las tomas de los colegios por los estudiantes de las jornadas nocturnas fueron levantadas tras un acuerdo buscado afanosamente por las autoridades con el fin de no obstaculizar la jornada electoral que en esos planteles debía llevarse a cabo. Pero debemos decir que esos acuerdos no resuelven en lo más mínimo la situación de persecución a la educación nocturna desatada por el gobierno. La buena fe de los estudiantes fue asaltada por las autoridades y por dirigentes sindicales de los maestros que avalaron el acuerdo.
A ORGANIZARSE Y RESISTIR, LLAMA LA OCE
La Organización Colombiana de Estudiantes (OCE), creada en 2001 al calor de la lucha contra el proyecto de acto legislativo 012, quiere contribuir al proceso organizativo de los estudiantes en los niveles de educación básica y media, para poder enfrentar exitosamente la arremetida que contra la educación pública desató el gobierno de Pastrana y continuará Uribe Vélez, recientemente electo Presidente de la República, cuya propuesta electoral en materia educativa apunta a la profundización de la actual política neoliberal.
Para avanzar en la organización y la preparación de la lucha estudiantil en defensa de la educación pública que deberá continuar en el segundo semestre de 2002, la OCE convoca a los estudiantes de jornadas nocturnas de Bogotá a un Encuentro Distrital el próximo 8 de junio a las 9:30 a.m. en el auditorio del Externado Nacional “Camilo Torres”, ubicado en la carrera 7ª # 33-64. Para cualquier información: Tel. 5450306 y cel. 033-7670303
ORGANIZACIÓN COLOMBIANA DE ESTUDIANTES. -COORDINADORA NACIONAL-
Bogotá; mayo 30 de 2002