Federico Suárez Ricaurte, Lista Nº 64 para el I Congreso de Jóvenes del PDA, Bogotá, septiembre 25 de 2008

Quiero comenzar esta intervención rindiéndole un homenaje a Héctor Valencia Henao, fallecido el pasado 19 de septiembre y quien se desempeñó como Secretario General del MOIR en reemplazo de Francisco Mosquera. El profundo dolor que hoy genera su ausencia carga de valor y de honor a la presente y a las futuras generaciones en la lucha por la emancipación social y política que requiere la sociedad colombiana.

Por primera vez en la historia de Colombia las principales organizaciones y sectores juveniles de la izquierda democrática llevaremos a cabo un Congreso Nacional para definir una plataforma política y una organización regida democráticamente. Esta iniciativa hubiera sido imposible sin el Polo Democrático Alternativo, que desde su nacimiento se erige como la principal fuerza de oposición a las políticas de negación de la soberanía, de desempleo, pobreza y hambre que se configuran desde la Casa de Nariño.

Por tanto la principal tarea para las fuerzas juveniles organizadas en el POLO será la de preservar el rumbo sintetizado en el Ideario de Unidad del Partido. ¿Cual es entonces el programa que le proponen las juventudes del Polo Democrático a la juventud colombiana? Uno que apunte a las principales necesidades del pueblo y de la nación, y a solventar los defectos de que adolece: soberanía y democracia.

La soberanía es la capacidad que tiene un Estado para definir sus políticas conforme a los intereses de su población. ¿Le conviene a la juventud que Colombia suscriba un tratado de libre comercio con los Estados Unidos, país cuya producción es 150 veces más grande que la de Colombia? ¿Le conviene a la juventud que sus derechos a la educación, a la salud, al trabajo y al agua potable sólo se garanticen en la medida en que lo requieran las multinacionales y los monopolios criollos y en los términos definidos por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional? ¿Le conviene a la juventud que el Estado colombiano haya hecho parte del pequeño grupo de naciones que avaló la invasión a Irak o que, incluso, esté dispuesta a colaborar en la ocupación militar ejercida sobre Afganistán?

Con la pérdida paulatina de la soberanía se han coartado de manera sistemática los derechos y libertades de la juventud. ¿Gozarán de un trabajo digno aquellos jóvenes que obtienen la mitad del salario mínimo con la aplicación de la Ley 789? ¿Qué tipo de trabajo tendrán cerca de 40% de los jóvenes trabajadores que no asiste a ningún centro educativo, o el 5% que lo hace en condiciones de analfabetismo? ¿Tendrá derecho al trabajo más de la mitad de los jóvenes colombianos que viven debajo de la línea de pobreza, siendo este un porcentaje mayor que el promedio en América Latina? ¿Tienen derecho a la vida digna el 13% de los jóvenes que vive en condiciones de miseria absoluta? ¿Cumple el Estado el deber de proporcionar educación gratuita, obligatoria y de alta calidad cuando en Bogotá la mitad de la educación básica es prestada por particulares? ¿O cuando se ha reducido el presupuesto de las universidades públicas en cerca del 40% durante el régimen uribista?

En la juventud cobra plena vigencia el lema sostenido por Carlos Gaviria Díaz: “Construyamos democracia, no más desigualdad”, que plasma un íntimo sentimiento y una justa lucha de los sectores de la sociedad que padecen este inicuo estado de cosas. El futuro del POLO y el de Colombia, se supedita a la consecuencia que guardemos en la defensa de este postulado. Para construir la democracia requerimos de un Polo unido y de izquierda democrática, asunto ligado al papel de la juventud en la sociedad, porque suelen ser los jóvenes la reserva patríotica de un país. Eso los compromete a exigir los cambios que sus convicciones demandan.

Desde el Polo Democrático Alternativo queremos invitar a la juventud colombiana a defender nuestro patrimonio cultural. La poesía, la música, el teatro, la escultura, el arte y nuestra historia son algunos de los trazos de nuestra identidad nacional. Estas expresiones son sofocadas por los grandes medios de comunicación, cuya actividad se concentra en distraer a las nuevas generaciones de los hondos problemas que padece la sociedad colombiana. De nosotros depende recuperarlas, hecho que nos dará dignidad ante el mundo.

Debemos aquí resaltar la labor desempeñada por los compañeros Jorge Enrique Robledo y Aurelio Suárez Montoya. El senador Robledo ha hecho los más contundentes debates en contra de los aspectos medulares de la política uribista y se ha convertido en el vocero de las protestas y reclamos de campesinos, trabajadores, empresarios nacionales, mujeres, profesores, intelectuales y estudiantes. Y Aurelio Suárez ha estado comprometido con la defensa de los derechos de los habitantes de Bogotá. Tenemos en ustedes dos ejemplos de dirigentes sociales y políticos para la juventud colombiana. Cuenten con que nuestra lista al Congreso de jóvenes mantendrá firmeza en las batallas que tendremos que afrontar conjuntamente.

Concluyo a los asistentes a este acto a respaldar con denuedo la lista nacional número 30 liderada por el compañero Jorge Enrique Robledo al Segundo Congreso Nacional del Polo; la encabezada por Aurelio Suárez Montoya en la lista distrital número 142 y nuestra lista al Primer Congreso de Jóvenes la número 64, que esta conformada por miembros de Juntas de Acción Comunal, cabezas de lista a los Concejos Locales de Juventud, personeros y representantes estudiantiles ante las instancias de gobierno universitario y de gobierno estudiantil; todos dirigentes juveniles de altas calidades y comprometidos en la defensa de la soberanía nacional, de la democracia y de la cultura.

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