Ponencia presentada por la Juventud Patriótica, en el I Encuentro Nacional de Jóvenes del PDA, Bogotá, noviembre 28 y 29 de 2006.
Las votaciones para Congreso y Presidencia de la República en el primer semestre de 2006 consolidaron al POLO DEMOCRÁTICO ALTERNATIVO como la principal fuerza de oposición en el país, logro ratificado por la masiva participación en la elección interna de delegados al Congreso de Unidad. Ambos hechos perfilan al PDA como la fuerza política con más opción para conducir al pueblo colombiano en las batallas por la defensa de la nación.
Millones de personas demostraron con su voto el repudio a las políticas uribistas que han lanzado a la nación colombiana al abismo y entregado a menos precio el aparato productivo y la soberanía nacional para usufructo del capital extranjero. La firma del Tratado de Libre Comercio, TLC, le sirve en bandeja de plata nuestro patrimonio económico, ambiental, cultural e histórico y cercenará aún más los derechos fundamentales y las libertades democráticas. La agenda legislativa que tramita el Congreso reafirma las actuaciones del gobierno contra el interés nacional, conducta que caracterizó el primer cuatrienio.
Además de sacrificar los más importantes sectores de la economía y entregar bienes insustituibles para el bienestar de los colombianos, el Tratado de Libre Comercio es la principal amenaza para la universidad colombiana, y desde mucho antes de adherir a él, Uribe ha venido adecuando el aparato educativo a las exigencias estadounidenses con reformas académicas, administrativas y financieras conducentes a consolidar la privatización. Los costos educativos son descargados sobre los hombros de los estudiantes y se deteriora en materia grave la calidad de los programas ofrecidos, a la vez que se recurre a la imposición de medidas despóticas y al desconocimiento de la autonomía académica y de los organismos de gobierno, en un intento por impedir la valerosa resistencia de estudiantes, profesores y trabajadores.
La juventud es un sector importante y dinámico en el proceso de unidad y fortalecimiento del PDA. En la pasada contienda electoral centenares de miles de jóvenes nos volcamos a los barrios, las veredas, las universidades, las fábricas, en defensa del programa de gobierno que con gran acierto agitó nuestro candidato Carlos Gaviria. Las calles y las plazas públicas se convirtieron en el escenario propicio para enarbolar banderas patrióticas alrededor de la consigna “construyamos democracia, no más desigualdad”. Los millones de colombianos comprometidos con un cambio estructural para el país tienen conciencia de que la única forma de lograrlo es con el trabajo conjunto de las fuerzas que se agrupan en torno al Ideario de Unidad, con firmeza en los principios y amplitud en la convocatoria. Que se garanticen los derechos de todos los que se congreguen en el Polo, pero que se exija el cumplimiento de los deberes, como única garantía de alcanzar el éxito en el propósito de conquistar una Colombia soberana y democrática.
Ante tal desafío, las juventudes del Polo deben trabajar no solo dentro del Partido, sino también ampliar sus horizontes hacia todos los rincones del país, difundir el programa y educar a las masas en la necesidad de construir el más amplio frente en defensa de la nación. Hay que vincular el Partido a mayores sectores de población y acompañar a las masas en sus protestas y manifestaciones populares, pues es sobre la base de la movilización y la lucha como podremos sacar al país de la crisis. Es una tarea prioritaria conocer al dedillo los problemas del pueblo colombiano y plantear salidas con base en la lucha por lograr un cambio radical en las estructuras de la sociedad colombiana. Se consolidarán para tal efecto los organismos de base en todos los sectores de la sociedad y ramas de la producción, donde los jóvenes tengamos presencia y marchemos como un solo hombre hacia la búsqueda de los objetivos que hoy nos agrupan en este escenario.
La unidad es una necesidad imperiosa de los jóvenes y el pueblo colombiano. Es deber del Polo Democrático Alternativo atender las exigencias que demandamos para modificar las condiciones actuales del país, caracterizadas por un Estado gobernado por una pandilla de plutócratas y dominado por el imperialismo norteamericano. El gobierno de Uribe menoscaba la soberanía, entrega la producción nacional y aplica medidas en desmedro de las amplias masas populares, lo que está conduciendo el país a un laberinto sin salida. Mientras más aguda sea la crisis, mayor es la responsabilidad del Polo para convertirse en la verdadera alternativa de poder que la nación colombiana necesita, cometido que se logrará sobre la base de la unidad y con criterios claros de organización, movilización y lucha.