Ponencia de la juventud patriótica ante el encuentro de jóvenes del PDA, Bogotá, noviembre 28 de 2006

Sin vacilación alguna, las condiciones en las que nos encontramos las inmensas mayorías de colombianos nos indican que la hora es de unidad y de lucha. Tenemos un gobierno que no ha cesado de darles aplicación a las políticas que hoy nos tienen en la penumbra. Sin descansar en su profundización, este gobierno hace entrega de nuestros recursos naturales, impulsa mayores privatizaciones y entrega a destajo nuestra soberanía nacional. Esta situación implica la consolidación del más amplio frente unitario que tenga como misión liberar a Colombia de la dominación norteamericana y de las políticas que se han convertido en un entrabamiento para el desarrollo nacional. Ese es el papel que aspiramos a jugar con el Polo Democrático Alternativo, señalando con claridad que es con la lucha democrática y de masas que lograremos este objetivo.

Las transformaciones reales que tanto necesita Colombia para salir del atraso y la miseria a las que nos han venido sometiendo de manera paulatina los gobiernos y el imperio las obtendremos mediante la portentosa movilización de las masa laboriosas y desechando los métodos delincuenciales, ajenos a la lucha política democrática y revolucionaria, que han dejado amargas experiencias para el avance la influencia de nuestra política entre las masas.

El PDA, conociendo la naturaleza política de la insurgencia en Colombia, deja claro que es la lucha democrática y de masas la forma como sacaremos adelante este proyecto. Consideramos, tal y como se ha definido en el Ideario de Unidad, que este conflicto debe ser resuelto por la vía política y no por la vía militar. El diálogo y la negociación deben ser los criterios válidos para la consecución de la paz en Colombia.

En este proceso, el Estado es el llamado a sentarse con los actores armados y dar solución de una vez por toda a esta situación a través de un intercambio humanitario, dejando claro que la población civil debe ser protegida de los efectos de la guerra, tal y como lo señalan las normas del derecho internacional humanitario. En ese mismo sentido debe presentarse el desmonte del paramilitarismo y de todas sus estructuras. Sabemos que frente a las dificultades por las que pasa el imperialismo norteamericano, se ha venido impulsando una campaña contra el terrorismo que le ha permitido a esta potencia, con el beneplácito de los gobernantes de turno como el de Álvaro Uribe Vélez, incursionar sin restricciones en la vida de los ciudadanos y del pueblo, como pretexto para macartizar y reprimir la lucha popular, civil y democrática, y darle tránsito a su política económica. Esa es la naturaleza de la política de seguridad democrática con la que Uribe confunde a más de un compatriota, ocultando la pretensión de arreciar contra las masas y contra los sectores democráticos que hoy estamos librando la resistencia civil contra cada una de sus medidas, principalmente contra el Tratado de Libre Comercio. La lucha contra el TLC se convierte en nuestra principal bandera de lucha contra Estados Unidos y su proyecto de recolonizar a Colombia.

Los jóvenes del Polo Democrático Alternativo no descansaremos hasta lograr la consolidación del más amplio proceso unitario al que confluyan todas las tendencias democráticas, dispuestas a librar las más contundentes luchas y movilizaciones que nos permitan conducir a Colombia hacia un sendero de libertad e independencia. Es una exigencia permanente del PDA que el gobierno brinde las garantías necesarias para que nuestros militantes puedan hacer las labores políticas sin que en ello queden en peligro la integridad física y la vida; que rijan a plenitud las libertades democráticas y que los ciudadanos entremos en el debate político en igualdad de condiciones y no, como sucede hoy, que en pueblos, veredas y ciudades la antidemocracia, la coacción, el amedrantamiento, el desplazamiento, las amenazas y desapariciones son el lenguaje para imponer las mayorías ilegitimas que reeligieron a Uribe Vélez y su congreso de bolsillo.

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