Las movilizaciones que se realizaron en todo el país en rechazo de las negociaciones del Tratado de Libre Comercio (TLC) CON Estados Unidos, constituyen una demostración inequívoca de que ya amplios en importantes sectores de la población han desentrañado la grave lesión que este le acarreará a los intereses económicos y sociales de Colombia. Tan formidable repudio contrasta con la posición obsecuente del presidente Uribe ante ese expediente, pieza clave de la política con la que el gobierno norteamericano pretende avasallar a Colombia y el resto de naciones del continente. La brutal represión a que fue sometida la principal protesta que tuvo como escenario a Cartagena, deja en claro que el gobierno recurrirá a su usual autoritarismo para tratar de frenar la resistencia generada por su entrega de la soberanía, la producción y el trabajo nacionales que entraña dicho tratado.
Cuando se le da rienda suelta a la elaboración de esa entrega, cuyos anunciados términos despiertan tanto reticencias como denuncias a granel, adquiere un siniestro significado el proyecto de reelección inmediata de Álvaro Uribe que actualmente se somete a aprobación en el Congreso de la República, pues con ella Washington tiene mayores garantías para consolidar su plan de recolonización de nuestro país. No deja de ser sintomático el espaldarazo que el FMI, luego de declararse satisfecho con el cumplimiento que el gobierno uribista le está dando al acuerdo stand by que impuso, le haya devuelto el favor dándole el espaldarazo a la iniciativa reeleccionista.
El gobierno calcula que la reelección, a cuya aprobación hoy le da primacía, debe ser seguida por otro requisito indispensable en el acondicionamiento del país a las exigencias del TLC con Estados Unidos, como es el paquete legislativo anunciado a principios de año y que presentará al Congreso en el siguiente semestre. Allí están contenidos tanto la reforma a la justicia y el estatuto antiterrorista, que les dan mayores poderes al ejecutivo en el cercenamiento de las libertades democráticas, como reformas económicas y sociales (tributaria, del régimen de transferencias, de carrera administrativa, y pensional), todas ellas elementos que, por estar encuadrados en el mismo contexto de subyugación comercial y económica, armonizan con el contenido del TLC.
Por otra parte, el proyecto de acto legislativo de reforma al sistema general de participaciones es una arremetida contra la financiación de la educación pública. No satisfecho que el zarpazo proferido a los recursos de la educación escolar, básica y media, así como a los de salud, con el acto legislativo 01 de 2001, el gobierno de Uribe pretende recortar otra vez estos dineros, eliminando su ritmo de crecimiento anual de 2% más el índice de inflación. Igualmente, en la educación superior se está desarrollando su adecuación al modelo de libre comercio mediante la imposición de las reformas curriculares y sistemas de financiación que conducirán a su privatización absoluta, convirtiéndola así en negocio rentable para la inversión privada nacional y extranjera.
Ante todos estos atentados para el futuro de la nación, es necesario que el movimiento estudiantil retome las banderas de lucha por la soberanía nacional y la educación pública legadas por las gloriosas gestas de resistencia libradas en el pasado siglo. Tomando como pauta la participación estudiaste y masiva de numerosos sectores de la juventud en las recientes manifestaciones contra el TLC, debe aprestarse a intensificar nuevos actos de resistencia antiimperialista durante todo el transcurso de sus _negociaciones_ y a desarrollar la más amplia campaña de agitación y movilización contra las políticas que en detrimento de la educación pública adelanta el gobierno de Uribe.
La Organización Colombiana de Estudiantes (OCE) llama al cumplimiento de estas urgentes tareas patrióticas y democráticas. Con la mira puesta en tan altos objetivos, está empeñada en dar todos los pasos necesarios para unificar estos esfuerzos con todas las organizaciones de la juventud, en especial las estudiantiles. Tal es nuestro firme compromiso