Enorme descontento entre los cafeteros colombianos ha generado la decisión de la Ley 142 de eliminar los llamados subsidios a las tarifas de los servicios públicos, tanto para los consumos urbanos como rurales, porque ello eleva muchísimo los pagos por tarifas. Por ejemplo, las tarifas residenciales de la CHEC tendrán incrementos de hasta el 71 por ciento para el estrato Seis, de hasta el 86 por ciento para el Estrato Cinco, de hasta el 388 por ciento para el Estrato Cuatro, de hasta el 51 por ciento para el Estrato Tres, de hasta el 105 por ciento para el Estrato Dos y de hasta el 105 por ciento para el Estrato Uno, dependiendo de los niveles de consumo. Y a las fincas que tienen cargas instaladas entre 5 y 10 kilovatios, les cuadruplicaron el consumo mínimo y su costo (lo pasaron de 50 a 200 kilovatios, de $6.374 a $ 25.498), en tanto que a quienes tienen cargas instaladas superiores a 10 kilovatios, les triplicaron el consumo mínimo y su costo (lo pasaron de 100 a 300 kilovatios, de $12.749 a $38.247). Los efectos del incremento del consumo mínimo mensual- se use o no- se agrava especialmente en el caso de los beneficiaderos de los cafeteros, pues, como se sabe, éstos sólo consumen alguna energía unos 90 días al año.
Además, con esta lógica, evidentemente alcista, se está realizando la nueva estratificación de las áreas rurales, donde según la experiencia urbana, deberá subir la localización de las gentes en los llamados estratos, con el consecuente incremento de las tarifas.
Según explicó Antonio Cuartas, Subgerente de la CHEC, en artículo publicado en La Patria el 2 de diciembre de 1995, las tarifas hay que subirlas para poder atraer a los inversionistas privados interesados en adquirir las empresas de servicios públicos del país. Así se le obedece a las orientaciones impartidas por la banca internacional.
Y el rechazo de Unidad Cafetera a las alzas de las tarifas incluye el repudio a la propuesta demagógica del gobierno de Samper de hacer esos incrementos escandalosos en un plazo de varios años, y no de una sola vez. Por que lo que hay que rechazar es que – en plazo corto o largo- se suban de manera exorbitante los pagos por consumos de energía, agua y demás servicios, con el único propósito de organizarle el negocio a la desmedida voracidad del capital extranjero, principalmente norteamericano.
¡NO A LA ELIMINACIÓN DE LOS SUBSIDIOS!