Jesús María Gereda Chacón, Cúcuta, marzo 11 de 2019

Estamos cumpliendo 200 años desde que un puñado de españoles americanos, llamados criollos, decidió buscar el camino de la lucha por la independencia. Lucha, que, para unos, tenía la forma de un reclamo por la discriminación que los peninsulares hacían de los nacidos en estas tierras, mientras que, para otros, era la oportunidad de adquirir la independencia y librarse para siempre del yugo español.

 

Así, pues, la revolución de independencia nacional se da en el marco de las revoluciones democrático- burguesas que se suceden en Norteamérica y Europa y se nutre de la ideología de la Ilustración y el Racionalismo, la Escolástica Independentista y el espíritu científico que iluminó la formación de los Estados nacionales.

 

Y, como a toda revolución social, la precede una revolución cultural, es decir, un cambio en la mente de la gente, aquí a nuestros criollos les llegaron por diferentes medios los ecos del pensamiento y las ideas que por esos días se discutían y se confrontaban en las principales metrópolis. Aunque con mucho sigilo, en colegios y universidades, en reuniones y tertulias se fueron conociendo autores que provocaron un rompimiento con la mentalidad colonial y los paradigmas de la época.

 

A las manos de los criollos ilustres, no solamente llegaron los Derechos del Hombre, que le costaron cárcel y destierro a Antonio Nariño por su traducción, sino que, entraron en discusión el padre Francisco de Vitoria como precursor del Derecho internacional y la Autodeterminación de los Pueblos; el padre Juan de Mariana defensor del Tiranicidio “ Si el Rey se convierte en un tirano y abusa del poder, el pueblo puede deponerlo… despojarlo del poder y de la vida”, el jesuita Francisco Suárez con sus ideas sobre el derecho de gentes y la defensa de los derechos de los pueblos y a su conciencia individual, ideas que daban luces a los independentistas y que complementaron con la filosofía liberal con la que la burguesía hizo la revolución francesa,

 

Antonio Nariño, Pedro Fermín de Vargas, José María Carbonell, Camilo Torres, Caldas Santander, Simón Bolívar, Córdoba, en fin, la mayoría de nuestros patriotas fueron influenciados por “ Los derechos naturales e inalienables del individuo “ pregonados por John Locke; el Contrato Social y la Soberanía Popular, propuestos por Juan Jacobo Rousseau; la división de los poderes públicos como garantía contra el abuso del poder, defendido por Montesquieu, y la defensa de la tolerancia y la libertad de cultos contra el dogmatismo predicada por Voltaire.

 

Estas ideas nuevas, totalmente opuestas al pensamiento vigente de la época, junto a hechos concretos como la Rebelión Comunera (1781 ), la aplicación del Plan de Estudios de Moreno y Escandón, que consideró la educación como una función del estado, preconizó la libertad de investigación y la enseñanza de ciencias exactas (1774 ); las tertulias literarias y quizá lo más importante: la Expedición Botánica dirigida por el sabio Mutis (1783 ) que con el estudio de la fauna, la flora, las riquezas naturales y las observaciones astronómicas, geográficas y físicas de la Nueva Granada consolidó el sentido de nacionalidad, abrió las mentes, fortaleció el espíritu e infundió esperanzas sobre la posibilidad de una nueva sociedad.

 

Equipados los hombres de la revolución con el arsenal de ideas de cambio: igualdad, soberanía popular, libertad religiosa, educación laica, libertad de pensamiento, gobierno del pueblo, ect., los patriotas emprendieron el arduo y titánico camino de la independencia de España. Y ese paso fue a través de la guerra, Allí nuestros dirigentes dieron muestras de: el valor para enfrentar al imperio más poderoso de la época, la razón que les asistía como pueblo, la firme decisión de ser libres y el derecho a tener una patria soberana e independiente.

 

Si de algo debe llenarnos de orgullo el proceder de nuestros héroes es la firmeza de sus principios. Se propusieron la independencia y jamás claudicaron. Nunca hablaron de negociar, de rendirse, de aceptar gabelas. Su objetivo era la independencia de España y lo lograron. Hoy 200 años después, recordamos la gesta de independencia, reconocemos el valor de los protagonistas y reivindicamos la lucha por una segunda independencia.

Deja un comentario