José Arlex Arias, Cartagena, noviembre 26 de 2018
La Organización para la Cooperación del Desarrollo Económico –OCDE– es una de las instituciones del imperialismo norteamericano que actúa como su brazo ideológico y económico. Los países de la OCDE “se comprometen a aplicar los principios de liberalización, no discriminación, trato nacional y trato equivalente… El principal requisito para ser país miembro es liberalizar progresivamente los movimientos de capitales y de servicios”, dice Wikipedia. Por eso es “el tanque del pensamiento neoliberal” de EEUU y las potencias europeas que se reparten los mercados. Para ingresar a la OCDE se paga una franquicia, proporcional al Producto Interno Bruto; Colombia aporta desde el 30 de mayo, cuando el expresidente Santos firmó el Tratado, entre 4 a 5 millones de euros anuales. Lo más grave es la hipoteca de la soberanía y autodeterminación en materia económica, social y política. Jan Kregel, investigador del Levy Economics Institute of Board College de EEUU, relator de la Comisión de la ONU sobre reforma al sistema financiero internacional, dijo a Portafolio del 22 de agosto de 2014: “Colombia comete un gran error en perseguir entrar a la OCDE, porque eso debe ser para países con un grado similar de desarrollo… La pregunta es si Colombia va a ser capaz de competir en los mercados internacionales con otros países en desarrollo que ya están en la OCDE. No parece prometedor. ¿Por qué se quiere entrar a la OCDE? Es para darles confianza a los inversionistas extranjeros, pero esto implica empoderar la enfermedad holandesa… La dificultad es que nunca habrá una regulación a los mercados financieros”, agregó.
Este mes el Congreso ratificó el ingreso de Colombia a la OCDE, con el voto negativo del Polo Democrático y otros congresistas alternativos, pero con la afrenta de que Gustavo Petro, el excandidato presidencial que acogió parte de la izquierda, votó a su favor y lo enrostró con un argumento de las entrañas de la globalización neoliberal, causante de la crisis y miseria que padecen Colombia y el mundo: “He votado a favor de que Colombia pertenezca a la OCDE. Vamos a demostrar que en un gobierno progresista con buenas prácticas administrativas y financieras se pueden alcanzar los mejores niveles sociales y los mejores niveles tecnológicos en la tercera revolución industrial”; nada diferente a lo que prometió el desacreditado “UriDuque”. Petro soslaya que esta “adhesión indica que Colombia acepta el cuerpo de derechos y obligaciones vinculantes que contienen al menos 7 tratados que amarran al país al neoliberalismo en temas: macroeconómico, fiscal, laboral, pensional, ambiental, agropecuario, educativo, de ordenamiento jurídico y territorial, incluidos en el Plan Nacional de Desarrollo, leyes y decretos que determinan la tercera oleada neoliberal buscando nuevas rentas para el gran capital y ganar más plusvalía”, dijo Aurelio Suárez. Por tanto, el Consejo de la OCDE aprobará la evaluación de las políticas colombianas de: Gobernanza Pública, Regulatoria, Desarrollo Regional, Empleo y Asuntos Laborales, Comercio, Agricultura, Pesca, Educativa, Salud, Medio Ambiente, Químicos, Estadística, Científica y Tecnológica, Digital, Economía y Desarrollo, Asuntos Fiscales, Inversión, Corporativa, Mercados Financieros, Seguros y Pensiones Privadas, Competencia, Consumidor, y El Grupo Antisoborno en Transacciones. ¡En las presidenciales, el voto en blanco fue asunto de soberanía!