José Arlex Arias, Cartagena, noviembre 5 de 2018

Las elecciones mundiales en esta época se caracterizan por personajes de la derecha recalcitrante, que no guardan ni sus apariencias, sino que en forma estrambótica dicen lo que piensan y hacen: “Le fue infiel como una perra… Cuando eres una estrella puedes hacer lo que quieras, agarrarlas por el coño, en fin, lo que quieras… ¡Qué mujer tan asquerosa!… Le salía sangre de su… donde sea… Las mujeres son cerdas, gordas y muy perras. Sin duda, son animales desagradables… Las mujeres son objetos estéticamente agradables…Las mujeres ganan porque tienen buena apariencia… ¡La leche materna es repugnante!… No solo es mujer, sino que además es fea… He visto a las mujeres manipular a un hombre solo moviendo sus ojos u otra parte del cuerpo… Las mujeres son claramente el sexo débil… Todas las mujeres son claramente unas cazafortunas… A las mujeres hay que tratarlas como si fueran mierda”. Así se refiere el presidente de Estados Unidos Donald Trump a las mujeres, quienes junto a los hombres lo eligieron como la persona más poderoso del mundo.

 

Pero Trump va más lejos: “La posibilidad de que Hitler lograra sus objetivos hubiera disminuido si la gente hubiera estado armada… Podría disparar a gente en la Quinta Avenida y no perdería votos… Restablecería el ahogamiento simulado para los sospechosos de terrorismo… Dejen que se maten entre ellos, después recogeremos los restos… El calentamiento global es un invento creado por China para que la economía estadounidense no sea competitiva… Está helando y nevando en Nueva York, necesitamos el calentamiento global… Los inmigrantes mexicanos son violadores… Un muro en la frontera con México nos ahorraría muchísimo dinero… Pido que se prohíba la entrada a todos los musulmanes… Les arrebataré por completo su fuente de riqueza, que es el crudo… ¡Los bombardearé hasta erradicarlos!… Vamos a crear una fuerza de deportación… Mi belleza reside en que soy rico… ¡Debemos apagar Internet!”. Su sola lectura deja claro que estamos ante un tipo xenófobo, misógino y discriminador, rasgos que distinguen a los dictadores.

 

El 28 de octubre pasado, más de 50 millones de brasileños eligieron otro personaje peor o igual a Trump. Se trata de Jair Bolsonaro, quien ha expresado: “El error de la dictadura fue torturar y no matar… Por la memoria del coronel Carlos Alberto Brilhante Ustra (que torturó a Dilma Rousseff)… El afrodescendiente más liviano pesaba siete arrobas. ¡No hacen nada! Me parece que ya no sirven ni para procrear… Me da pena el empresario en Brasil, con tantos derechos laborales: esta mujer tiene una alianza en el dedo, dentro de poco se queda embarazada, seis meses de licencia de maternidad. ¿Quién va a pagar la cuenta? El empleador… Ella no merece ser violada porque es muy fea… Sería incapaz de amar a un hijo homosexual. No seré hipócrita: prefiero que un hijo muera en un accidente a que aparezca con un bigotudo… A Augusto Pinochet le faltó matar más gente”. Estos personajes llegan al poder de la mano de la ignorancia del pueblo, por la manipulación de los grandes medios de comunicación que defienden los intereses de sus grupos económicos y por la corrupción que ha carcomido también a algunos partidos alternativos. ¡Hay que intensificar el debate sobre la soberanía y la defensa de los derechos de la población!

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