Oscar Arturo Orozco Sánchez
Sindicato de Trabajadores de la Chec
Mucho se ha especulado sobre las consideraciones que generaron la determinación unilateral del gobierno nacional de vender la Chec. Ese proceso tiene que ver con lo siguiente:
1- En una consideración política, de arrasar con todo, el gobierno colombiano, en cabeza del entonces presidente de la república, César Gaviria Trujillo, promovió una reforma a la Constitución Política. Pretendía esa medida gubernamental un único y claro objetivo: crear las condiciones para abrirle el país al capital financiero transnacional, con sus consecuencias de privatizaciones, despidos, flexibilización laboral y garantías al capital privado.
2-Para que esas determinaciones tuviesen acogida ante la comunidad, se orientó el desarrollo de una campaña de desprestigio de los trabajadores y sus organizaciones sindicales. Se tejió sobre las verdaderas razones de las privatizaciones una mayúscula mentira: la de los grandes beneficios laborales, cuando se privatizaba única y exclusivamente porque la banca mundial así lo exigía y para ello eran un estorbo los trabajadores y sus organizaciones.
3- A esta determinación política no escaparon las electrificadoras, incluida la Chec.
4- En desarrollo de la ley marco de desregulación eléctrica, 142 de 1994, y ley 143 de servicios públicos, el gobierno define vender todas las electrificadoras del país. Primero divide a la CVC en el Valle del Cauca (1995), luego escinde y privatiza la Empresa de Energía de Bogotá, recientemente privatiza todas las electrificadoras de la Costa Atlántica y hoy tiene en proceso de venta 14 electrificadoras, además de ISA generación e ISA transmisión.
El resultado de todos estos procesos ha sido nefasto para el país. Seis mil quinientos trabajadores en la calle, acelerar el desmonte de los subsidios en los estratos 1, 2 y 3 (el subsidio en el estrato 4 fue desmontado en 1995) y disminución de la tarifa en los usuarios “no regulados”, mientras suben las residenciales. Hoy un industrial paga en promedio 70 pesos por un kilovatio, en tanto un usuario residencial paga 140 pesos por ese mismo kilovatio. La ampliación de la electrificación rural o de corte social, aquella que no genera rentabilidad económica, ha sido suspendida donde el servicio se ha privatizado y esas familias están hoy sometidas a que el gobierno nacional, vía impuestos, capte recursos que puedan, de alguna manera, financiar esas electrificaciones.
Además, la Chec es considerada por la banca que hizo el estudio de inversión como la empresa de energía, de las 14 del interior que el gobierno busca privatizar, de mayor flujo de caja, de mejor gestión financiera y administrativa, de más baja carga laboral y de excelentes condiciones técnicas y de reconocida confiabilidad operativa del sistema, además de tener uno de los menores niveles de endeudamiento interno y externo. Por esto fue calificada como la de mejor rendimiento y mayores expectativas de venta.
La Chec genera en la región más de 2.500 puestos de trabajo, entre trabajadores directos e indirectos, tienen pensionados aproximadamente 700 trabajadores, de los cuales al 50 por ciento los asume en su mayoría el Instituto de Seguros Sociales. Privatizada la empresa, la determinación de los particulares será, definitivamente, la de modificar este orden laboral, despedir trabajadores y ahondar la crisis social del país y de la región cafetera.
De los aproximadamente 320 mil usuarios, 270 mil están ubicados en los estratos 1, 2 y 3, los cuales serían sometidos al desmonte de los subsidios que el gobierno y los particulares llaman ilegales, produciendo, en consecuencia, aumentos en las tarifas. Hoy de cada 100 viviendas en la zona rural, 98 han sido electrificadas por la Chec, el comité de cafeteros y los municipios. Vendida la empresa, al particular no le será rentable llevar un servicio a un usuario rural, pues éste no le va a garantizar la recuperación de la inversión.
Si se vende la Chec, la región cafetera y el pueblo colombiano entregarían a precio de “huevo” lo que hemos levantado con nuestro esfuerzo y sacrificio. Siendo esta una determinación política impuesta a los países de América Latina por la banca mundial (léase Fondo Monetario Internacional), la respuesta también debe ser política y a partir del compromiso individual y la suma de voluntades para poder evitar estos atropellos. *Apartes
Luis Gonzalo Hernández. Edil.
Miembro de la Junta Directiva de Asdejal
La Chec ha prestado bien su servicio y no nos ha fallado. Pero el gobierno se quiere desprender de todas sus obligaciones y eso traerá malas consecuencias para los caldenses y en especial para los de las zonas rurales, porque se deja de electrificar lo que falta. Por otra parte, la experiencia con las empresas que se privatizan es negativa, como lo muestra, por ejemplo, el caso del aseo en Manizales, donde estamos pagando más por ese servicio que por el agua. A la Chec la hemos construido con el esfuerzo de los caldenses y debe seguir siendo de los caldenses. Los ediles debemos apoyar el Comité por la no privatización de la Chec e Hidromiel.
Wilson García Quiceno
Presidente
Educadores Unidos de Caldas -Educal-
La privatización del sector eléctrico es otro atentado del gobierno de Andrés Pastrana contra los colombianos. Pero qué más se le puede pedir a un gobierno que está privatizando la educación y que es agresivo con el magisterio y con el pueblo, mientras se inclina manso ante el imperio norteamericano. El Magisterio Caldense se unirá a las acciones que se tomen para impedir la privatización de la Chec.
ALVARO DAVILA ARANGO
Presidente CGTD de Caldas.
La privatización de la Chec obedece a la política del gobierno nacional de entregar las responsabilidades del Estado a los monopolios privados. Esto implica un incremento exagerado en las tarifas, en detrimento de los escasos ingresos de los colombianos. Nosotros, entonces, por eso y porque es una entrega de los recursos nacionales al capital extranjero, rechazamos la privatización de la Chec. Además, las privatizaciones están en la línea de trasladarle aún más la crisis producida por el neoliberalismo al pueblo colombiano. Como la Chec es un patrimonio de los caldenses, también por ello debemos respaldar a quienes están organizando la oposición a esta privatización.