Bogotá, noviembre de 2006
Como cada año por esta época, las centrales sindicales y los pensionados, son convocados junto a los empresarios y el gobierno a discutir el salario mínimo legal. El ejercicio ha perdido credibilidad sobre todo en los gobiernos de Uribe, es una farsa y un escenario donde los resultados se saben con antelación, lo que patronos y gobierno dispongan, por ejemplo la Ley del Presupuesto ya fijó el aumento salarial para los estatales en 4.5%. La convocatoria obedece al interés de Álvaro Uribe de posar como conciliador.
La comisión se convoca a conveniencia del uribismo. Existe por Constitución Política, tiene decreto reglamentario para su funcionamiento, y señala la obligatoriedad del gobierno de llevar a la misma lo relacionado con los asuntos laborales como la reforma tributaria que disminuye los impuestos a la oligarquía y a las multinacionales mientras extiende y aumenta el IVA a los artículos de la canasta familiar, la reforma de la ley 100, la reforma sobre pensiones y el recorte de las transferencias. Tampoco se cita a reuniones para discutir la reestructuración del Estado que incluye la eliminación de las plantas de personal de la red pública hospitalaria y sus convenciones colectivas, tampoco en la privatización de Bancafé, ECOPETROL, las electrificadotas, procesos que han debilitado considerablemente al Movimiento Sindical Colombiano, así en Viena en la creación de la Central Internacional Sindical, CIS se haya triplicado el número de afiliados por razones de “conveniencia”.
Al gobierno le interesa conversar con el sindicalismo cuando está de por medio la necesidad de posar de concertador. En la campaña para la reelección exprimió al máximo el “Acuerdo Tripartito” propuesto por el Ministro de la Protección social y firmado en Ginebra en el desarrollo de la asamblea anual de la OIT, cuestión que suscito gran polémica al interior de la CUT.
No se requiere un gran esfuerzo para llegar a la conclusión que los “acuerdos” realizados durante el actual gobierno, no han traído ningún beneficio para los trabajadores y por el contrario han causado enormes frustraciones. Aumenta el desempleo, disminuye el poder de compra, se acaban los contratos a término indefinido, se burla el salario mínimo legal, hay extrema flexibilidad en los contratos, se acaba con las convenciones y nunca como ahora están negados los derechos a la asociación, contratación y huelga. Entre tanto mantiene inmodificable su desición de aprobar el TLC, seguir con la política de seguridad democrática, el plan Colombia las fumigaciones y otros proyectos imperialistas que socavan la soberanía. Por ello es tan importante resaltar las movilizaciones del 26 de septiembre y 9 de octubre que ponen de manifiesto un repunte de las protestas populares.
Y los últimos hechos son definitivos para virar el rumbo, por lo menos de la CUT, nunca como ahora, es tan evidente la corrupción y descomposición del régimen. No ha sido solamente el nombramiento de embajadores, cónsules, directores de entidades, de ministros, compra de congresistas, etc., en lo que se apoyó Uribe para ganarse la reelección, sino que el actual escándalo político nacional pone en evidencia el apoyo del paramilitarismo, profundamente comprometido con el narcotráfico y la guerra sucia. Hasta ahora asoma la punta del iceberg que muestra a las claras que Uribe y sus compinches están dispuestos a todo para mantenerse en el poder y seguir sirviendo en bandeja de oro los intereses nacionales a la potencia del norte.
La Corriente Sindical Clasita y Unitaria se aparta de participar en la farsa de la “concertación”, consecuente con lo sostenido en el V Congreso de la CUT. Llamamos a los colombianos a movilizarnos en la lucha por la recuperación de la dignidad nacional y los derechos del pueblo. A quienes van a participar en la concertación les reclamamos una redefinición de sus posturas, para recuperar credibilidad y liderazgo del sindicalismo y ponernos al frente de las grandes batallas que demanda alcanzar un gobierno realmente democrático.
Tarcisio Rivera, Diógenes Orjuela, Alberto Vanegas, Orlando Ospina, Miguel Antonio Caro, Domingo Tovar, Gustavo Triana, Alvaro Morales y Luis Alfonso Velásquez R.