El ALCA es un proyecto impulsado por Estados Unidos desde 1994, como extensión a todo el continente del acuerdo de libre comercio de América del Norte (NAFTA, sigla en inglés), el cual ha sido largamente repudiado por un amplio arcoiris de organizaciones sociales y sindicales de esa parte del continente y cuya puesta en vigencia coincidió con el alzamiento zapatista el 1º de enero del 94. El ALCA implica la profundización del proceso de ajuste, privatizaciones y apertura al capital transnacional de más y más sectores de las economías y los mercados nacionales, mediante el establecimiento de un orden legal supranacional prácticamente irreversible, ante el cual los estados, las naciones y los pueblos abdican de su soberanía para decidir, regular, controlar, proteger, promover sus economías y sus sociedades. Ya no se trata de la abdicación del poder legislativo al transferirle superpoderes a la voluntad autoritaria de un Cavallo por un plazo determinado; el ALCA implica transferir al capitalismo transnacional basado en Estados Unidos, el poder de decidir por sobre la voluntad de los pueblos en materias estratégicas y decisivas para su subsistencia y desarrollo. El ALCA implica la renuncia final de las clases dirigentes latinoamericanas a cualquier proyecto autónomo de integración de sus sociedades, sus culturas, sus economías. La tramitación secreta y la firma del ALCA por los ministros en Buenos Aires pasado mañana, y por los presidentes de los 34 países (todos con la excepción de Cuba) en Quebec quince días más tarde, los involucra en la figura de Infames Traidores a los Pueblos y las Patrias Latinoamericanas. Ya es hora de que los pueblos también nos demos los instrumentos para acabar con la impunidad y hacer justicia a escala global. La sociedad civil demanda y prefiere los canales institucionalizados de un diálogo democrático sin restricciones; pero si esos espacios y canales institucionales se mantienen cerrados, la ciudadanía no dejaría de expresar sus opiniones ante lo que era percibido como una amenaza a sus legítimos intereses. Ello es lo que ocurrirá en estos días: por una parte las reuniones de empresarios en el Sheraton y los funcionarios y ministros en la Cancillería; por el otro, en seminarios, en plazas y calles, los múltiples sectores de la sociedad civil, deliberarán, marcharán, confrontarán y bloquearán, en pacífico y legítimo uso de la desobediencia civil, esta nueva versión de “Estatuto Legal del Coloniaje” llamado ALCA.

* Miembro de la Alianza Social Continental, organizador de las protestas contra la reunión del ALCA

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