El acuerdo tripartito en la Comisión Permanente de Concertación entre gobierno, patronos y centrales obreras, no corresponde a la realidad que viven el movimiento sindical y las masas laboriosas y significa un revés en la lucha contra las políticas de Uribe y sus propósitos reeleccionistas. Tampoco se resuelve ninguno de los problemas principales que aquejan al movimiento sindical, y en cambio le facilita a un gobierno caracterizado por su autoritarismo que pose de democrático y conciliador.

Consideramos que siguen vigentes todas las denuncias hechas de manera sistemática ante la OIT y la comunidad internacional, y que no existe ningún logro en lo pactado que justifique haberle facilitado a Uribe Vélez, en plena campaña reeleccionista, hacer demagogia con el aumento salarial, mientras en la práctica se somete a los trabajadores colombianos a las más deplorables condiciones de vida y de trabajo.

El Comité Ejecutivo Nacional de la CUT aprobó luego de la reciente visita de la OIT, que conminó al gobierno a respetar las libertades sindicales, asistir a la Comisión Permanente de Concertación de Políticas Salariales y Laborales con el criterio de poner el énfasis principal en exigir la armonización de la legislación laboral con las normas y convenios de la OIT, eliminar la distintas formas de tercerización, reconocer conforme a lo establecido en la ley el derecho a la negociación colectiva para los empleados públicos, y otros asuntos como la situación de los trabajadores provisionales del Estado, los conflictos por negociación colectiva que viven varios sindicatos, la difícil situación de la población en materia de desempleo, servicios públicos, educación, salud, canasta familiar, entre otros. No hubo desde la aprobación de este documento, una reunión que cambiara estos criterios y el día 13 de diciembre las centrales se lo presentaron al gobierno en desarrollo de las negociaciones.

El miércoles 14, inconsultamente, el representante de la CGT, Julio Roberto Gómez, llegó a un acuerdo sobre el reajuste del salario mínimo y otros temas, mientras que los comisionados del gobierno, los patronos y los trabajadores, estos últimos representados por Tarcisio Mora, discutían la elaboración de un documento que contuviera los acuerdos y desacuerdos que hasta ese momento había. En vista de tal situación, se acordó que el día viernes 16 se reunieran las representaciones de la CUT, la CTC y la CPC para definir el camino a seguir. Contraviniendo lo acordado, el día jueves 15 de diciembre el presidente de la central, Carlos Rodríguez Díaz, suscribió el mencionado acuerdo, sin que mediara la discusión y aprobación por parte del Comité Ejecutivo de tan trascendental decisión, y sólo hasta el día 16 de diciembre se hizo la valoración del acuerdo y el 19 se aprobó por mayoría en el Comité Ejecutivo de la CUT.

Manifestamos nuestro rechazo a todo lo actuado y exigimos que se rectifique esa forma anómala de tomar las decisiones. Reafirmamos el llamamiento a la unidad sobre la base de luchar por recobrar los derechos de los trabajadores y acompañar sin reservas las reclamaciones de la población colombiana ante la aguda problemática que nos aqueja. No podemos aceptar que la CGT tome nuestra vocería y que con el pretexto de no lesionar la unidad aceptemos dejar comprometida la posición de nuestra central.

Miguel A. Caro, Domingo Tovar, Alfonso Velásquez, Gloria Inés Ramírez, Tarsicio Rivera, Orlando Ospina, Álvaro Morales, Diógenes Orjuela, Gustavo Triana, miembros del Comité Ejecutivo Nacional de la CUT.

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