Con el anuncio del ministro Botero de la decisión oficial de “asumir los costos políticos” y tomar decisiones al “rompe” como lo manifestó, significa la responsabilidad de firmar el TLC sin tomar nota de las posiciones de los sectores gremiales con quienes estuvo consultando durante el proceso de once rondas de negociación, se deduce que en adelante no habrá líneas rojas ni límites que esté obligado a respetar. Si acaso el “cuarto de al lado” existió alguna vez, ahora desapareció para siempre.
Con relación a la agricultura, el aviso de utilizar alguna protección mínima solamente para tres productos, maíz, arroz y azúcar, y que quede claro que únicamente mientras se cumple el periodo de desgravación arancelaria; es en la práctica, el desahucio económico de casi todos los cereales y las oleaginosas, lácteos, cárnicos y hortalizas, entre los más importantes; e inclusive para el maíz y para el arroz debido a la alta sustitución por trigo y otras harinas que se da en este tipo de productos entre sí; además de las importaciones que ya fueron ofertadas por Colombia en el TLC en maíz más de 500.000 toneladas y en arroz 47.000 toneladas sin aranceles, las cuales llegarán un 40% por debajo del precio nacional, afectando a los supuestamente favorecidos al no poder competir con el grano extranjero.
Todo lo que la Asociación Nacional por la Salvación Agropecuaria había previsto sobre el desastroso final de las negociaciones del TLC se está cumpliendo al pié de la letra. Es la consecuencia de una negociación concebida de manera desigual desde el comienzo: Estados Unidos mantendrá el sistema de apoyos internos que le permite exportar sus bienes por debajo de los costos de producción y Colombia sí eliminará toda ayuda y protección a sus ramas agropecuarias.
La resistencia que algunos sectores han presentado para evitar tan descarada entrega en el TLC deberá sentirse más fuerte que nunca. En ese sentido, cobra mayor importancia la Consulta Popular sobre el TLC que los agricultores de cereales y demás productos de clima frío de 20 municipios de Nariño, Boyacá y Cundinamarca realizarán el domingo 4 de septiembre. Este evento, sumado a todos los que se han venido adelantado, servirá para ir consolidando un frente de rechazo del agro cada más amplio contra el TLC, como eficaz instrumento ante los acontecimientos venideros en la ruta final de la pretendida aprobación del mismo.