El 22 de mayo de 2000 en presencia del entonces Ministro de Educación, Germán Bula Escobar, fue firmado el “CONVENIO DE COOPERACIÓN ACADÉMICA Y DE INFRAESTRUCTURA ENTRE LAS UNIVERSIADES DE CALDAS, TECNOLÓGICA DE PEREIRA, DEL QUINDÍO, DEL TOLIMA, Y NACIONAL SEDE MANIZALES”. El 26 de septiembre del mismo año, mediante escritura pública de la Notaria Sexta de la ciudad de Pereira, el convenio de cooperación mutó y fue constituida la “CORPORACIÓN RED DE UNIVERSIDADES PÚBLICAS DEL EJE CAFETERO PARA EL DESARROLLO REGIONAL-ALMA MATER[1]”.
Con excepción del Vicerrector de la Universidad Nacional Sede Manizales, a quien su Consejo Superior instó no formar parte de Alma Mater, los rectores Darío Antonio Mejía, Héctor Polonia, Jesús Ramón Rivera y el creador de Alma Mater, Luis Enrique Arango, firmaron el acta de constitución de la nefasta corporación.
Diversos aspectos han generado desconfianza y rechazo por parte de estudiantes, profesores y trabajadores de las cuatro universidades hacia la corporación, entre ellos haber sido creada de espaldas a la comunidad universitaria, pero por sobre todo, su carácter privatizador.
Mientras que las áreas de cooperación que contempla el convenio hacen énfasis en los procesos académicos, en los intercambios estudiantiles y profesorales para fortalecer áreas de investigación y enseñanza, en la realización conjunta de eventos académicos, deportivos y culturales y en la utilización conjunta de las facilidades de planta e instalaciones físicas de las universidades participantes; la corporación tiene como objetivos la realización de “investigación para el desarrollo”, “consultoría y asesoría”, “educación continuada” y “programas de pregrado y posgrado”[2] en todos los campos del saber, todo de conformidad con las normas del derecho privado.
Alma Mater engendrada y promovida por el rector de la Universidad Tecnológica de Pereira, Luis Enrique Arango, ha recibido el patrocino económico del FOREC, quien con los dineros provenientes del sistema financiero imperialista sufraga los proyectos que han propiciado el fortalecimiento del Frankestein privatizador; también ha recibido el respaldo del Ministerio de Educación, la dirección del ICFES, el CESU y el reconocimiento de diversos organismos nacionales e internacionales que tienen en común el impulsar la política privatizadora para la educación superior colombiana.
Tal como suscribió la Federación Nacional de Profesores Universitarios en su comunicado del 8 de agosto de 2001: “Una vez más los fámulos del neoliberalismo se guarecen bajo una causa justa, la necesidad de estrechar los lazos académicos y promover las interacciones entre las comunidades universitarias de las Instituciones de Educación Superior Estatales de la región y de éstas con su entorno, para lanzar un zarpazo privatizador, al crear un aparato que dispone de sus recursos para, desde lo privado, ofrecer los servicios que a éstas les competen desde lo público”.
Una de las consecuencias que tiene la privatización de la educación superior, y que cumple la Corporación Alma Mater, es la de deteriorar la calidad académica como resultado de desmejorar las condiciones laborales de los profesores. En este caso, Alma Mater tiene proyectado y así lo expresa su resolución 003, la contratación de profesores catedráticos para reemplazar a los profesores de planta que entren a participar en proyectos de la Corporación, estos últimos, a su vez, recibirán “estímulos e incentivos” en el caso de que “participen en la prestación de servicios remunerados”.
Al interior de las universidades, la Corporación ha contado con el apoyo de personas que, bien por pura obsecuencia, por mejorar sus ingresos económicos o por la desesperación que produce la ineptitud de estas mismas administraciones para adelantar procesos exitosos de cooperación académica entre las universidades; han dejado de lado el análisis de las consecuencias académicas, económicas y políticas de la corporación y han mandado al traste la defensa de la Universidad Pública.
Queda claro que Alma Mater, una suprauniversidad sujeta a las normas del derecho privado, se soporta en las instalaciones físicas de las universidades públicas, en sus docentes de planta y en sus recursos materiales, para desarrollar las mismas actividades que desarrollan aquellas; es la creación de la intermediación universitaria regional, o mejor, del parasitismo universitario. Es espurio que se requieran organismos de este tipo para adelantar procesos de colaboración, integración e interrelación de las universidades, quienes dirigen las administraciones de las universidades son los mismos que dirigen Alma Mater; ¿por qué desde lo privado sí y desde lo público no?. Porque existen detrás de la conformación de esta Corporación intereses individuales, mercenarios y mezquinos que haciéndole juego a la política neoliberal de privatización buscan obtener ganancias para sí mismos.
Concurren numerosos interrogantes que requieren ser analizados, al menos para clarificar a quienes tiene dudas del carácter privatizador de Alma Mater, entre ellos el ¿por qué? de la intermediación existiendo la autonomía universitaria, ¿llegarán a las universidades oportunamente y en su totalidad los dineros provenientes de las actividades desarrolladas por Alma Mater?, ¿cuál es la secuela en la calidad académica de las universidades?…
El estamento estudiantil de las universidades del eje cafetero han rechazado a Alma Mater y han solicitado la colaboración del movimiento estudiantil colombiano para hacerle frente a la política de privatización y a las iniciativas de regionalización que para este fin adelanta el gobierno de Pastrana.
Los estudiantes debemos estar atentos a todas las formas que adopta la política de privatización, para poder confrontarla y defender la calidad y la permanencia de la UNIVERSIDAD PÚBLICA.
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[1] Escritura Pública No. 1971, NOTARÍA SEXTA del círculo de Pereira, folio 7, 26 de septiembre de 2.000
[2] Boletín ALMA MATER, Año 1 -No. 2, pag. 7, Mayo de 2001