Norman Alarcón Rodas, Barranquilla, enero 19 de 2017
La Red de Progreso Social en Colombia dio a conocer a fines del año pasado que Barranquilla se ubica en el puesto 7 entre las 10 ciudades más importantes del país con un mediocre nivel medio bajo según el Índice de Progreso Social, teniendo en cuenta el desempeño de cinco sectores, a saber: salud, seguridad ciudadana, servicio eléctrico, transporte público y el medio ambiente. En este contexto, el Plan de Desarrollo Distrital aprobado por unanimidad por los concejales de Barranquilla, contempla en el Plan de Inversiones y financiación una medida draconiana para beneplácito de la banca nacional y extranjera: “Reforma y actualización permanente del estatuto tributario” (página 212), con lo cual no habrá reglas de juego estables en política impositiva. Es decir, para una situación de tensión social, de Necesidades Básicas Insatisfechas muy altas en las localidades del sur de la ciudad, le agrega una catarata de impuestos a toda la población, muchos de ellos camuflados como “Estampillas”.
Ahora las cifras oficiales del DANE, recién conocidas, retratan el retroceso en las principales actividades económicas en los últimos quince años, nueve de ellos bajo la impronta de la Casa Char-Noguera en la capital del Atlántico, lo cual constituye la base material de los pésimos resultados del Índice de Progreso Social. Veamos. Entre el año 2000 y el 2015 los sectores que tuvieron resultados negativos son los siguientes: agropecuario (-34,6%); industrial manufacturero (-24,2%); gas y suministro a vapor (-44,44%); captación y distribución de agua (-20%); eliminación de desperdicios (-22,22%); comercio (30%); mantenimiento y reparación de vehículos (-5%); transporte vía terrestre (-7); actividad inmobiliaria y alquiler de vivienda (-31%); actividades de servicios a empresas (-15,9%); educación de mercado (-40%); esparcimiento y cultura (-22,22%); hogares privados servicios domésticos (-38%) y el subtotal del valor agregado del PIB también descendió (-1,64%).
Los subsectores que tuvieron comportamiento positivo fueron: distribución energía eléctrica (21,6%); construcción de edificaciones completas (475%); construcción de obras de ingeniería civil (200%); hoteles, restaurantes y bares (40%); transporte aéreo (40%); intermediación financiera (41%); administración pública y defensa (13,6%); educación de no mercado (45%); servicios sociales y salud de mercado (66,66%) e impuestos (17,64%)
En cuanto a la participación porcentual de las actividades económicas del Atlántico dentro del Producto Interno Bruto Nacional (PIB) en el mismo periodo 2000-2015, las cifras oficiales no pueden ser más negativas en los principales renglones: bajaron, industria (-25%); comercio (-25%); actividad inmobiliaria y alquiler de vivienda (-25%); actividad de servicios a empresas (-25%); subtotal valor agregado (-5%) y PIB total departamental (-4,65%).
En cambio aumentaron: construcción de edificaciones completas (200%); construcción de obras de ingeniería civil (100%); hoteles, restaurantes y bares (100%) y la intermediación financiera (100%).
La principal conclusión de esta recopilación es que el aparato productivo, base del progreso social, se ha deteriorado con la aplicación del modelo de globalización de libre comercio que ha sido funesto para el país y que urge un replanteamiento a fondo de las políticas económicas que le den sustento a la inversión social en beneficio de las grandes mayoría de la población y no de la minoría elitista que concentra la riqueza social.
FUENTE: DANE: www.dane.gov.co