Señor Presidente.
Nuestros especiales agradecimientos a los Honorables Diputados Pablo Sierra, Luis Alfredo Amaya y obviamente al Dr. Luis Alejandro Jiménez, por su especial empeño para que este debate se realice en la Duma Departamental. Igualmente a los gremios y entidades que participan en él.
El pasado 26 de marzo, como Secretario Ejecutivo del Comité Coordinador, que preparó y organizó el foro de la U.P.T.C., “Boyacá frente al Libre Comercio ( ALCA Y TLC)”, tuve la oportunidad, junto con el resto de los organizadores, de entregarle a las fuerzas vivas boyacenses un debate amplio y democrático sobre este tema.
Hoy inicio, presentándole a la Duma Departamental, a sus Honorables Diputados y a los sectores que representan, las conclusiones de tan magno evento:
A. Constituir un comité permanente, pluralista, muy amplio, de seguimiento, análisis, estudio y accionar frente al Libre Comercio, que se integre a entidades similares y que propicie la mayor discusión democrática del tema en el Departamento.
B. Ampliar este debate a todos los escenarios posibles a fin de esclarecer las consecuencias del llamado “libre comercio” por los próximos siglos y para las próximas generaciones de nuestros coterráneos.
C. Propender por la defensa del mercado interno para nuestros productos y servicios ante la amenazante invasión que conlleva la desgravación arancelaria exigida por el gobierno estadounidense y que a cambio se tomen medidas que protejan y desarrollen la actividad de los productores de la ciudad y el campo.
D. Llamar a las más amplia y democrática movilización social de resistencia civilizada para lograr que el Gobierno Nacional no suscriba tal tratado (TLC) por inconveniente para los sectores productivos y para las mayorías regionales y nacionales.
Consideramos necesario que este órgano colegiado, el más importante cuerpo representativo del Departamento, integre y lidere el Comité de estudio, seguimiento y accionar frente al TLC y que recopile los clamores y preocupaciones que Boyacá entera plantea frente a las consecuencias para productores, empresarios, trabajadores y las gentes en general, de la suscripción por parte de Colombia del tratado mencionado.
En segundo lugar, debo controvertir las siguientes afirmaciones:
“Que el TLC es inevitable, por cuanto ya está definido por parte del gobierno nacional la firma de dicho tratado y que no nos podemos sustraer del mercado mundial”
Afirmación inexacta, por cuanto el tratado que suscriba el Gobierno Nacional debe ser sometido al Congreso de la República, para que en ejercicio de sus funciones constitucionales lo apruebe o impruebe y, luego, al control automático de constitucionalidad de la Corte. Por ello, es imperioso convocar a los colombianos para que, una vez aclarado el verdadero contenido del tema discutido, se opongan y logremos, con la movilización social y la resistencia civil, que dicho tratado no se ratifique. Quienes nos oponemos a que Colombia sea vinculada a éste, no nos inclinamos porque nuestro país se aísle del concierto mundial, ni buscamos que no tengamos relaciones comerciales internacionales. El problema que entrañan el TLC y el ALCA es que consisten en tratados con condiciones impuestas para anexar nuestro mercado nacional a las necesidades norteamericanas de recuperación de la tasa de ganancia y de la economía estadounidense. El tipo de relación internacional que tipifican no es conveniente para el desarrollo nacional ni regional. Si nos derrotan, quedará nuestro punto de vista como premonición de la inevitable catástrofe que se avecina para los sectores productores de la riqueza nacional, pero creemos en la fuerza democrática de los argumentos que esgrimimos para confluir en una gran jornada de resistencia civil que logre la no firma de dicho tratado En tal propósito es decisiva la participación de los aquí presentes!!.
Otra afirmación que se escucha, es:
“Que no podemos sustraernos de las relaciones comerciales internacionales y que el TLC constituye una gran oportunidad, nada desaprovechable, para exportar nuestros productos al mercado más grande del mundo y obtener así nuestro desarrollo”.
Afirmación que, además de inexacta, esconde un abierto sesgo neoliberal justificativo de los desaciertos de catorce años de apertura económica, iniciada por los días del “Bienvenidos al futuro” y cuyos resultados hoy, son palpables. Que el porcentaje de pobres llegó al 64,3 por ciento y el de los indigentes llegó a 31,1 por ciento de la población [1], que el desempleo abierto y encubierto campea por encima del 60 por ciento de la población económicamente activa, que el ingreso promedio de los Colombianos ha disminuido en un 25 por ciento, que se han cerrado 1.057 empresas manufactureras y el 39 por ciento de las pequeñas y medianas industrias tienen hoy menos capital, que cultivos transitorios y permanentes han desaparecido, (como el trigo y la cebada en Boyacá), que miles de campesinos son amenazados con el remate de sus fincas al no poder pagar las deudas bancarias que los asfixian[2], que la balanza comercial negativa se ha incrementado, que el endeudamiento externo se ha duplicado, y que lo que no perdimos por la vía de las importaciones lo compraron y capturaron las multinacionales y el capital extranjero, son hechos que demuestran las consecuencias desastrosas de la “apertura económica”.
Lo que pretenden ahora, quienes recomiendan o imponen estas fórmulas, es que se centupliquen los males anteriormente descritos.
No nos queda duda que el documento aprobado en Febrero de 1990 por el CONPES, “Programa de modernización de la economía colombiana”, contenía no sólo las recomendaciones del Banco Mundial, sino los basamentos del proceso de apertura de la economía colombiana, causa de los males descritos. Se nos dijo en 1990, que la prosperidad y el desarrollo se lograrían basándolos en las exportaciones y lo que obtuvimos es que no pudimos competir con lo importado, y así, nuestra cebada boyacense fue arrasada por la cebada canadiense.
Si bien, las exportaciones a Estados Unidos pasaron de 3.000 millones de dólares a 5.800 millones en los últimos diez años, la mitad de ellas son petróleo[3] y los poquísimos sectores que incrementaron sus exportaciones no compensan y ni siquiera equilibran las pérdidas de los sectores nacionales agrícola e industrial arrasados.
Hoy, como ayer, se argumenta que el TLC será una gran oportunidad y a renglón seguido se dice que la competencia que generará la desgravación arancelaria modernizará nuestras “obsoletas” empresas y que nos tornaremos competitivos, desarrollando así nuestro aparato productivo y trayendo “cántaros de miel y leche para los millones de colombianos”.
Si los datos anteriores no son suficientes, repasemos, como se desarrollan las “negociaciones” del TLC y los anuncios que se hacen a diario sobre la “suerte” futura de los colombianos.
Las rondas de negociación se caracterizan por:
a) Imposición de las condiciones norteamericanas. Los negociadores estadounidenses han sido “agresivos” y constituyen una “aplanadora” que lo que único que busca es imponer su formato o borrador propuesto desde el 18 de mayo. Exigieron un “pacto de confidencialidad” [4] y el establecimiento del cuarto de lectura[5] en condiciones que impide cualquier debate, lo que ha llevado al sector empresarial a calificar de “terca y prepotente” la posición gringa y que trajo como consecuencia la división de los empresarios colombianos ante la posición “entreguista” de la ANDI[6]
b) Debilidad de los negociadores colombianos. El equipo de negociadores colombianos está constituido por tecnócratas que desconocen la situación real y práctica de empresarios y sectores productivos y que han dado pruebas de aceptar sin mayor discusión los términos norteamericanos[7].
c) Los Estados Unidos vienen por todo. Mercado para sus multinacionales[8], garantía para sus inversionistas, nuevas leyes de propiedad intelectual, derrumbe de las franjas de precios agrícolas y un sistema de solución de conflictos que violenta el orden constitucional de las naciones andinas, una especie de supra-constitución para garantizar que se arruinará a nuestros productores, envilecerá nuestra economía, y empobrecerá más a los boyacenses y colombianos[9] y a cambio ofrece muy poco, pues los grandes favorecidos serán sus propias multinacionales[10].
Por todo lo anterior, Señor Presidente y Honorables diputados, en nombre del Centro de Estudios del trabajo CEDETRABAJO y de la Red Colombiana de Acción frente al Libre Comercio y el ALCA, RECALCA, les reitero nuestra respetuosa invitación a que la Duma Departamental integre y lidere el Comité Recalca en Boyacá y a que miembros de la misma recopilen y defiendan los clamores de los boyacenses.
Muchas gracias.
LUIS HORACIO ESLAVA SUAREZ.
Abogado Investigador.
Coordinador Cedetrabajo y revista Deslinde
Boyacá.
NOTAS
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[1] GAMARRA HERNÁNDEZ, Antonio. Evaluación de la política Social. Citado en Portafolio, lunes 19 de julio de 2004, página 11. La cita es “Al cierre del 2003 el porcentaje de pobres llegó al 64,3 por ciento de la población, mientras que en 1998 este porcentaje era del 51,5 por ciento. En cuanto a la indigencia el porcentaje llegó a 31,1 por ciento al cierre del año anterior desde el 20,4 por ciento que registraba en 1991”
[2] En Boyacá cerca de 16.000 agricultores tienen problemas con sus créditos y solo 3.282 se acogieron al PRAN para un equivalente de 21.346 millones de pesos Más de 1000 procesos ejecutivos cursan en los juzgados de los dos circuitos judiciales del departamento.
[3] SEMANA. TLC a la vuelta de la esquina. Abril 26 de 2004. páginas 156 a 158. La cita es: “Sin embargo el país siguió exportado más de lo mismo. La mitad de las 20 principales empresas exportadoras en 1993 aparecen otra vez en la lista del año pasado (…). Las exportaciones a Estados Unidos pasaron de 3.000 a cerca de 5.800 millones de dólares en la última década, pero la mitad de ellas corresponden a petróleo”.
[4] Portafolio del 19 de mayo de 2004, página 17, señaló: “la negociación será un asunto confidencial y el sector privado no tendrá acceso a la información sino solo cuando su interés sea directo y legítimo”.
En el mismo sentido el periódico EL TIEMPO del 22 de mayo de 2004, página 1-10, informó lo expresado por el experto Adolfo Solano así: “Las negociaciones con Estados Unidos, expresó, no son una invitación a un baile de gala donde hay galantería y cortesía sino una pelea callejera, con presiones de todo lado que, incluso, se mantienen después de haber terminado el proceso”.
[5] Portafolio del 8 de junio de 2004, página 12 señala. “Al cuarto de lectura solo podrán acceder las personas que demuestren un interés legítimo y directo” y en Portafolio del 9 de junio, página 7, informó: “las altas exigencias que ha hecho el gobierno de Estados Unidos a los negociadores colombianos, sobre el manejo confidencial de los documentos, tiene molestos a muchos empresarios. La última instrucción impartida por el ministerio de Comercio señala que los interesados en participar en el “cuarto de al lado” (acompañando a los negociadores en las reuniones) o en el “cuarto de lectura”( para observar los documentos que se discuten en la mesa) deben firmar un documento de carácter público, en el que se comprometen a no comentar o divulgar la información”.
[6] Portafolio, 19 de julio de 2004, página 9. “Empresarios divididos por el TLC: Estados Unidos no acepta desgravación a más de diez años (…). La Andi, ha insistido en que es necesario acatar la directriz propuesta por el gobierno de Estados Unidos, de que las desgravaciones se realicen en un plazo máximo de 10 años. Esto ha incomodado a algunos gremios y empresarios que consideran que esto es “entregarse” antes de dar la pelea”
[7] EL TIEMPO. Martes 20 de julio de 2004, página 1-12 informó: “el gobierno colombiano está entregando las banderas arancelarias antes de dar la pelea en el tratado de libre comercio (TLC) que negocia con Estados Unidos (…) Uno no puede renunciar de entrada a las negociaciones a la posibilidad de obtener plazos mayores a 10 años.
[8] En tal sentido existe un antecedente, para el caso del acero. En el TLC CAN-MERCOSUR se pactaron los siguientes plazos de desgravación para las partidas arancelarias: doce (12) años para llegar a cero, modalidad paulatina, para el Alambrón, Barras y Planos, y seis años para semi-terminados o palanquilla”. Hoy, Zoellick, exige que no haya plazos de desgravación superiores a 10 años.
[9] Al respecto Portafolio del 8 de junio de 2004, página 12, informó: “Robert Zoellick, advirtió que su país buscará la eliminación de las franjas de precios agrícolas y (…) no accederá a eliminar o rebajar los subsidios que otorga a sus agricultores” El tiempo del miércoles 2 de junio de 2004 tituló “En el TLC, Estados Unidos va tras la biodiversidad” e informó que En el artículo 8 de dicho capítulo dice “Cada parte (cada país que firme) permitirá las patentes para las siguientes invenciones: a) plantas y animales, y b) procedimientos, diagnósticos, terapéuticos y quirúrgicos para el tratamiento de humanos y animales”.
[10] Portafolio del lunes 19 de julio de 2004, página 10, tituló: “Agro no ganará empleo con TLC” e informa “El estudio hace la observación que los sectores agropecuario y minero no tendrán impactos positivos en materia de empleo”.