Bogotá D.C., Noviembre 6 de 2004
La política neoliberal continuada y agenciada por el presidente Álvaro Uribe Vélez, que se viene concretando en la Ley 812 de 2003 o Plan Nacional de Desarrollo 2002-2006 que aprobó su propuesta de Revolución Educativa y de la cual se derivan normas reglamentarias como el Decreto 2566 del 2003, los decretos de reestructuración del sector, el Decreto 3545 de octubre 27 de 2004 reglamentario del art. 85 de la misma, en las Leyes anuales de Presupuesto, en las actuales negociaciones del Tratado del Libre Comercio con Estados Unidos, y su política de seguridad democrática conducen a la Universidad Pública Colombiana a una de sus peores crisis y pone en peligro su existencia misma. Son manifestaciones de esta crisis la desfinanciación acelerada de la universidad pública por parte del Estado, el desconocimiento a la Autonomía Universitaria en todos sus ordenes, la ausencia de Democracia en la toma de decisiones que conciernen a la Universidad y a los universitarios, la negación del derecho a la educación de los colombianos que amenaza la cultura, la identidad y la soberanía nacional, el permanente deterioro de las condiciones salariales, prestacionales, de estabilidad, salud y pensiones de los docentes universitarios, que posibilitan la mercantilización de la educación y del trabajo de los profesores universitarios, la negación del derecho a la negociación colectiva y la negación y judicialización del derecho a la protesta.
El rector de la Universidad Nacional de Colombia, Marco Palacios, ha presentado un paquete de reformas a la normatividad interna de la principal institución de educación superior pública del país, que han desatado un intenso rechazo de la comunidad universitaria nacional y recibido el respaldo de la ministra de educación, Cecilia María Vélez, y el reconocimiento del periódico El Tiempo que en un editorial ha manifestado su beneplácito por dicha iniciativa. Ello se da en el contexto de la adecuación de la educación superior del país a los requerimientos que se desprenden de los procesos de negociación del ALCA y el TLC bilateral con EEUU.
Es necesario que la comunidad universitaria del país tome atenta nota del contenido de dichas reformas y de los impactos que tendrán para la institución, para los estamentos universitarios y para la nación, en tanto que se constituyen en modelo a seguir por el conjunto de las universidades públicas que, despojadas de cualquier vestigio de autonomía, se precipitan hacia su completa subordinación a los intereses del mercado, a la estandarización de los contenidos y formatos de sus programas, facilitando así el libre flujo internacional de los paquetes de formación superior y su adecuación a las exigencias que impone la globalización imperialista en la nueva distribución internacional de la producción y del trabajo. De un lado, se requiere que las instituciones de educación superior se dediquen a formar un recurso humano abundante y barato, capacitado para desempeñar labores operativas e instrumentales en los enclaves de maquila que se vienen asentando en los países sometidos al dominio colonial, capacitados para operar los paquetes tecnológicos producidos en la metrópoli, y de otro, formar una élite de investigadores, con altos niveles de formación, que se vinculen a los circuitos internacionales de producción de conocimiento mercenario al servicio de las multinacionales que financian sus proyectos.
Marco Palacios, después de haber sido nombrado en el cargo contra la voluntad mayoritaria de la comunidad universitaria está empeñado en pagar el favor al gobierno de Uribe y exudar su resentimiento contra quienes no lo acompañaron en sus aspiraciones rectorales. Para eso, busca imponer su paquete de reformas académicas, administrativas y de personal docente, orientadas a montar una poderosa aplanadora que despoje a la Universidad Nacional de su tradición académica, elimine la crítica y borre todo vestigio de participación democrática independiente de los estamentos universitarios en la marcha de la Universidad.
Su proyecto de reforma académica busca despojar a la Universidad Nacional de su condición de patrimonio cultural de los colombianos y reducir su misión de formar a los estudiantes para servirle a la sociedad, a una simple fábrica de profesionales para el mercado laboral.
Su resentimiento contra los maestros de la Nacional es ostensible en las declaraciones públicas en las que los acusa de estar incumpliendo con sus deberes, lo que significa tratarlos calumniosamente como expropiadores del bien público. Contra las nuevas generaciones de profesores diseña un proyecto de estatuto docente, en el cual las condiciones para realizar la carrera profesoral y ganar la estabilidad, son tan complejas y difíciles que, con seguridad, ni él, ni sus acólitos estarían en condiciones de cumplir, comenzando con establecer un período de prueba de siete años y exagerados requisitos para la promoción de profesor Auxiliar a Asistente.
Para evitar la crítica recurre al truco maquiavélico de los dos estatutos, uno para los antiguos otro para los nuevos. Con los antiguos le basta amenazarlos con el despido en la medida en que vayan cumpliendo con los requisitos de jubilación. A los nuevos los recibe con graves amenazas a su estabilidad. Para eliminar la independencia crítica de las unidades académicas, diseña la reforma a los procesos de participación democrática en el nombramiento de decanos y directivos académicos para convertirlos en sumisos agentes de la voluntad del Rector.
Ante el malestar generalizado de profesores, estudiantes y trabajadores, ejerce el cargo desde la distancia, sin ingresar al claustro universitario negándose a participar en foros con los académicos. Prefiere agraviar a los profesores por los medios de comunicación y hacer coro con columnistas como Rudolph Hommes quien ya fracasó con su modelo en la Universidad de los Andes.
Existen muchas razones más para considerar que el doctor Marco Palacios encarna la política liquidadora de la Universidad Pública, pues lo que logre imponer en la Universidad Nacional será el modelo para el resto de universidades públicas y, en consecuencia, llamamos a la solidaridad con los estamentos de la Universidad Nacional en sus múltiples manifestaciones de protesta y resistencia a tan lesivas medidas.
En el conjunto de universidades públicas se avanza en procesos de rediseño curricular y reformas estatutarias derivadas de la aplicación del decreto 2566 del 2003 y demás medidas impuestas desde el Ministerio de Educación Nacional y sin lugar a dudas, se encaminarán por los rumbos trazados desde el ejemplo de la Universidad Nacional, presionados por el sistema coercitivo de asignación presupuestal con base en los indicadores de desempeño adoptado en el plan nacional de desarrollo del gobierno de Uribe Vélez.
Tan grave como lo anterior es la crisis presupuestal que hoy padecen las universidades públicas como consecuencia de los recortes al presupuesto, manifestada en el deterioro de las condiciones materiales para el desempeño de las labores académicas, el incumplimiento del pago oportuno de los salarios al personal docente y administrativo, la imposición de los convenios de concurrencia para atender los compromisos con los pensionados y las retenciones producto de la aplicación de los indicadores al 4% de los presupuestos del año en curso y su aumento gradual en los años siguientes.
En un número importante de universidades han brotado manifestaciones de resistencia frente a estas políticas bajo la forma de movilizaciones, foros, asambleas permanentes, bloqueos, paros, campamentos, presentación de pliegos de peticiones, entre otras. Los universitarios presentes en el Encuentro Multiestamentario consideramos necesario articular estas manifestaciones en un vigoroso movimiento de masas, de cobertura nacional, ajeno a todo tipo de aventuras y provocaciones.
LOS EJES CENTRALES ALREDEDOR DE LOS CUALES SE ORGANIZA EL MOVIMIENTO UNIVERSITARIO SON:
– Exigir presupuesto adecuado para la Universidad Pública por parte del Estado Colombiano. Rechazar el chantaje de financiación estatal por indicadores de desempeño que no implica mayor apoyo financiero a la Universidad por parte del Estado sino que conduce a las instituciones a una antropófaga competencia por los mismos recursos.
– Exigir respeto a la Autonomía Académica violentada por la imposición del Decreto 2566, pedir la derogatoria de este decreto y de las reformas académicas que ha generado al interior de las universidades.
– Exigir respeto a la Autonomía Administrativa que tiene en la Democracia una condición inherente a la misma, construyendo espacios que hagan posible que la comunidad universitaria pueda intervenir efectivamente en las decisiones que la afectan.
– Exigir la creación de condiciones objetivas que hagan realidad el Bienestar Universitario como una condición indispensable de la calidad.
– Frenar las diferentes manifestaciones de privatización en las universidades, como contratar con empresas privadas servicios de vigilancia, aseo, etc., adoptar la venta de servicios como fuente necesaria de financiación.
– Exigir respeto a los Derechos Humanos de los miembros de la comunidad universitaria que están siendo diezmados, amenazados y desplazados por el ejercicio del derecho constitucional a la protesta contra las políticas antipopulares que se vienen implementando por el actual gobierno. Condenar la intromisión del paramilitarismo en la vida universitaria.
– Exigir respeto al Derecho al Trabajo digno, para de docentes, empleados y trabajadores de las Universidades Públicas, estabilidad laboral, ajuste salarial, régimen salarial y prestacional, salud, pensiones, derecho a la libre asociación sindical y a la negociación colectiva.
EL MULTIESTAMENTARIO ADOPTÓ EL SIGUIENTE PLAN DE ACCIÓN PARA LO QUE RESTA DEL AÑO 2004:
– Conformar un Comité Nacional de Coordinación multiestamentario.
– Difundir profusamente un documento que contenga los elementos centrales de la situación universitaria actual y la posición del multiestamentario.
– 17 y 18 de noviembre – JORNADA NACIONAL UNIVERSITARIA DE PROTESTA , movilización en el marco de la Jornada Continental contra la mercantilización de la educación.
– 20 y 21 de noviembre. Reunión de la COORDINADORA NACIONAL ESTUDIANTIL UNIVERSITARIA.
– 24 de noviembre – JORNADA NACIONAL UNIVERSITARIA DE PROTESTA, movilización articulada a la jornada programada por FECODE
– 25 y 26 de noviembre. ENCUENTRO NACIONAL DE PENSIONADOS convocado por la Confederación de Pensionados de Colombia. Tels. 2845609-2845725.
– 3 y 4 de diciembre – ENCUENTRO NACIONAL UNIVERSITARIO MULTIESTAMENTARIO, para discutir y aprobar el Plan de Acción a desarrollar en el año 2005.
– 10 de diciembre. Conmemoración del día Internacional de los Derechos Humanos. Movilización Nacional por el respeto y cumplimiento de los derechos fundamentales de los colombianos.
– Apoyar todas las expresiones democráticas de inconformidad y resistencia contra la política autoritaria y neoliberal de Uribe Vélez, que reivindiquen el derecho a la educación y demás derechos fundamentales patrimonio de la humanidad. Articular el movimiento universitario al movimiento social de los demás sectores, organizados en la Gran Coalición Democrática, apoyando los cinco ejes definidos en este espacio nacional.
FEDERACIÓN NACIONAL DE PROFESORES UNIVERSITARIOS – FENALPROU
ASOCIACIÓN SINDICAL DE PROFESORES UNIVERSITARIOS – ASPU
FEDERACIÓN UNIVERSITARIA NACIONAL– FUN COMISIONES
ASOCIACIÓN COLOMBIANA DE ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS – ACEU
ORGANIZACIÓN COLOMBIANA DE ESTUDIANTES – OCE
SINDICATO DE TRABAJADORES UNIVERSITARIOS DE COLOMBIA – SINTRAUNICOL
SINDICATO MIXTO DE TRABAJADORES DE LAS UNIVERSIDADES PÚBLICAS NACIONALES – SINTRAUNAL
ASOCIACIONES DE PENSIONADOS
CONSEJOS ESTUDIANTILES
REPRESENTANTES ESTUDIANTILES